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REFLEXIONES PARA DESLOCALIZACIÓN DE INSTITUCIONES Y SEDES DE GOBIERNO EN LAS DIFERENTES REGIONES DE ESPAÑA

2015.02.08 19:45 raulmartinezpalomino REFLEXIONES PARA DESLOCALIZACIÓN DE INSTITUCIONES Y SEDES DE GOBIERNO EN LAS DIFERENTES REGIONES DE ESPAÑA

España, como sabemos todos, es un estado descentralizado formado por un gobierno central y por autonomías que tienen sus propias competencias de gobierno. El modelo en sí parece bueno, justo y hasta lógico para administrar y repartir la riqueza. El problema es que en la práctica, este modelo ha abierto algunas brechas por que se ha hecho un uso inadecuado por la casta política. Actualmente estamos asistiendo a la lucha de dos gobernantes, o mejor dicho dos gobiernos, España y Cataluña y no de dos sociedades como nos quieren hacer ver. Estos gobernantes se han erigido en dueños de sus respectivos estados y han enviado a su gente contra la gente del otro. Yendo a una reflexión más filosófica, en mi opinión, existen sociedades y no pueblos o naciones. El concepto nación es un concepto que manejan emocionalmente los políticos y que algunos individuos adoptan y hacen de ello su razón de existencia sin saber muy bien su significado. Hoy en día, en pleno siglo XXI, con la globalización, este concepto de pueblo o nación debería ir dejando de tener fuerza y debería estar a punto de extinguirse. No hay sociedad en el mundo occidental que no tenga en su "ADN" una mezcla de razas, de costumbres o de idiomas. Cualquier diferencia que hubiese antes ahora está diluida. ¿Acaso en Cataluña, en Madrid o en Inglaterra no viven rumanos, españoles, árabes o ingleses? ¿Acaso no nos ha afectado la crisis por igual a españoles, irlandeses, o italianos o americanos? ¿Acaso no se especula con la vivienda igual en Madrid, Cataluña, Brasil o China? ¿Acaso los poderes facticos banca, grandes empresas no manipulan igual en Cataluña que en Madrid? ¿Acaso en Cataluña, Bolivia o Madrid no se hablan muchas lenguas diferentes aunque sea una la predominante?. ¿Acaso hoy en día no existen restaurantes en cualquier lugar del mundo con comida de todos los lugares del mundo? ¿Acaso no se viste la misma ropa de las mismas marcas en Madrid, Barcelona, Bilbao o Tokio? ¿Acaso no tenemos los mismos coches o aparatos tecnológicos que los rusos, chinos o americanos? Es definitiva, ¿qué hay de diferente entre madrileños, catalanes, vascos o japoneses ?. ¿Qué se hace de diferente en Cataluña, País Vasco, Madrid o Londres?, ¿no tenemos casi las mismas fiestas y costumbres?. Hoy en día, hasta las fiestas y las costumbres se están globalizando, como es el caso de hallowen en España y por otro lado, San Fermín se ha imitado en EEUU. En cuanto a costumbres gastronómicas, en España comemos y cocinamos sushi como el mejor japonés y por otro lado, podemos encontrar montaditos en Miami y hamburguesas desde hace tiempo en Iraq. Las sociedades no son diferentes, lo que son diferentes como siempre fue, son los individuos. Cualquiera de nosotros puede ser muy diferente de un español que le guste la música house, el futbol y la comida vegetariana, pero sin embargo soy muy parecido a un catalán, vasco o chino que le guste el rock, el ciclismo y el jamón ibérico por poner un ejemplo. Queridos ciudadanos, no creamos que por nacer en un determinado sitio, hablar una lengua o tener una u otra costumbre me haga diferente del otro. Costumbres, lenguas, religiones no forman parte de la esencia del individuo. Podemos hablar catalan, ingles o chino si nos lo proponemos, o profesar una u otra religión porque son atributos adquiridos con los que no nacemos y que podemos cambiar o adoptar si queremos como seres libres que somos. Haber adquirido una religión o haber sido educado en una u otra lengua no hace diferente la esencia del individuo. Lo que está pasando en España ahora, es que la vieja casta política se ha apoderado de este viejo concepto de nación (tanto española como catalana, vasca, gallega…) y lo está usando, de forma rastreramente emocional, para desviar la atención de lo importante, gestionar la crisis y poner cortinas de humo para que la opinión pública siga aborregada y sin ningún impulso crítico. Es gracioso ver que hasta en la corrupción son parecidos políticos catalanes y madrileños, cuanto en común ¿verdad?. La lucha de las dos sociedades no existe o mejor dicho no debemos permitir que exista porque a nosotros los ciudadanos no nos favorece y a ellos sí porque de ese modo, perduran en el poder, gracias a mantener a los ciudadanos divididos. Estas dos sociedades no estarían enfrentadas si no fuese porque sus gobernantes lo han querido. Ambos gobiernos apoyados por sus diferentes órganos propagandísticos (tv, prensa, etc...) han fomentado y alentado un discurso del "yo estoy así por culpa del otro..." Cataluña alega que está mal por España y España dice que está mal porque Cataluña impide con la separación que esté bien. Si hacemos un repaso de la historia, antiguos dictadores siempre encontraban a alguien a quien echarle la culpa para crecer a su costa. Este problema sería insostenible si el resto de sociedades que forman este país cayeran en la misma trampa y se creyeran el discurso del político diciendo que sus miserias son por culpa del otro. La idea es simple: • El ciudadano catalán que sea tonto, pobre y vago continuará siendo tonto, pobre y vago aunque Cataluña se independice de España. • El ciudadano español que sea tonto, pobre y vago seguirá siéndolo aunque Cataluña no se independice. Para quitar este juguete a los políticos hagamos propuestas que desactiven sus discursos. Para ello hace falta tomar decisiones que corresponden a la alta política, nada que ver con lo que últimamente han venido haciendo los pertenecientes a la casta mediocre. Descentralicemos más las administraciones a todos los niveles, es decir a nivel estatal, regional y provincial. Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña, es decir si Cataluña no se siente integrada en España, será España la que se integre en Cataluña. ¿De qué modo?, acercando el Estado a Cataluña, descentralizando los poderes de Madrid dispersándolos por la geografía española. Si hay una región puramente nacionalista e injusta con el resto de España, por culpa de los políticos, es Madrid. ¿Nadie ha pensado que el sueldo de todos los funcionarios que trabajan en todos los ministerios vienen de los impuestos de todos los españoles?. El poder adquisitivo de estos funcionarios, es motor económico que debería repartirse con el resto de España y especialmente con las provincias más desfavorecidas. Con esto contribuiríamos, por otro lado, a fomentar el decrecimiento sostenible de Madrid con el objetivo de hacerla una ciudad con mas calidad de vida. Ejemplos de separación del poder económico y administrativo podemos encontrar a nivel internacional, como por ejemplo Sao Paulo / Brasilia, Sidney / Camberra, New York / Washington, etc. Pero también lo podemos encontrar en España, valga el ejemplo concreto del País Vasco para aclarar estas reflexiones. Cuando se construyó la España de las Autonomías, los vascos con muy buen criterio, establecieron la capital política de la comunidad en Vitoria, por ser la menos desarrollada y la más periférica o “castellanizable”. Vitoria ha sido la capital que más a crecido en los años que llevamos de democracia y siempre preocupada por su calidad de vida y medioambiente. Extremadura hizo algo parecido estableciendo la capital en Mérida. El modelo centralista del poder, tal y como expuse en “MEJORA DE LA CALIDAD DE VIDA DE LOS CIUDADANOS BASADA EN UNA REDISTRIBUCIÓN POBLACIONAL DEL PAIS”, tuvo sentido con Felipe II, o con Franco. Hoy en día las comunicaciones y telecomunicaciones nos brindan la opción de deslocalizar el poder y como consecuencia establecer nuevos motores económicos en las provincias menos desarrolladas. ¿Por qué no podemos tener ministerios y ministros en Barcelona, Bilbao o Galicia?. Hagamos ver a estas sociedades que no existe una capital que se impone sobre las otras. ¿Seria tan problemático hoy en día celebrar consejos de ministros en las diferentes ciudades del país y no solo en Madrid?. ¿Por qué no establecerse la sede del tribunal constitucional en Sevilla, Barcelona o Canarias? Esto mismo podemos trasladarlo a los gobiernos regionales. Por ejemplo, podríamos tener consejerías en Soria, Salamanca o Segovia o porque no el parlamento regional en Ávila. Incluso yendo más allá podríamos hacer doble capitalidad a Madrid y Barcelona. Se podría acallar el discurso de “España nos roba” del Señor Mas, dándole a Lérida la sede del Ministerio de Economía y Hacienda por ejemplo. Existen 17 comunidades autónomas, ¿por qué no crear 17 ministerios y repartirlos entre las provincias más pobres? Este modelo en España sería beneficioso para cohesionar el país, compartiendo la responsabilidad de Estado con toda la sociedad, haciéndola ver que todos los lugares forman parte del gobierno y que nadie es privilegiado por poseer las sedes o instituciones de control. Faltaría un estudio económico de los costes de esta deslocalización de instituciones pero con los avances tecnológicos que tenemos hoy en día (todo se puede hacer por internet) no veo un aumento de costes recurrentes. Esta idea de deslocalización de instituciones acabaría con la sensación que tenemos todos de que en Madrid esta solo el gobierno de España pero no el de Cataluña, País Vasco o Castilla y León.
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