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Tilingos

2020.10.05 05:43 ArgenCoso Tilingos


Por Arturo Jauretche
CONFIRMADO me propuso este tema. Pensé entonces que era la oportunidad para ofrecer una respuesta, entre las muchas que pueden articularse, a un interrogante que plantea José Luis de Imaz en Los que mandan; "¿Por qué, no obstante su peso económico, su rol en la modernización, y haber sido innovadores tecnológicos, los empresarios no pesan en la vida del país?".
O pesan al revés. Este es el caso de ciertos tipos de grupos económicos capitalistas, adscriptos a la política de la Sociedad Rural, ya consolidados dentro del viejo sistema agro-importador, que prefieren un mercado interno pobre en condiciones de monopolio a un mercado en crecimiento en condiciones de competencia, como los que apoyaron la política de contención del progreso en las Juntas Reguladoras de la Década Infame. Sólo que éstos sí saben lo que quieren.
Pero no voy a hablar de economía, sino del tema propuesto; de la forma en que la tilinguería impone sus pautas, y cómo ellas están perturbando el desarrollo de la inteligencia nacional y sus impulsos creadores.
Y ésta es cosa de que debe tomar cuenta también el político militante, si es que no sabe que el comité ha muerto definitivamente. Porque los estados de opinión, entre los cuales tiene importancia fundamental el slogan que surge de la cuestión de los status, pesan mucho más que una recluta que sólo vale para las elecciones internas.
En el Espasa Calpe se lee tilingo: "Argentinismo: Insustancial, ligero, que habla muchas tonterías". Segovia, en su Diccionario de Argentinismo", expresa: "Dícese de la persona simple y ligera que suele hablar muchas tonterías".
Los paisanos, de un tipo así, dicen; "Hombre sin fundamento".
Don Hipólito -desde luego, Yrigoyen es el Hipólito por antonomasia- decía "palangana". Supongo a esta expresión tradicional y fundada en la poca cosa y mucho ruido de la enlosada al caer retumbante.
Usted lo conoce al tilingo. Y si no lo conoce, ahí lo tiene al lado, en esta mesa de un café céntrico donde se han sentado cuatro o cinco tipos con portafolios. Algún día habrá que escribir la historia del hombre del portafolio. Hubo la etapa de la posguerra con los "ingenieri" italianos recién llegados que escondían bajo el cuero -con una sugestión de planos y patentes de invención- el sandwich de milanesa del almuerzo. Ahora es posible que el portafolio contenga la cuarenta y cinco persuasiva, o la concluyente tartamuda portátil.
Pero esos que están en la mesa de al lado sólo llevan allí sueños, proyectos, hipotéticas transacciones. Andan a la búsqueda de enganchar algo, intermediar en alguna operación cualquiera para ganar una comisión, y muchas veces intermediando entre intermediarios. Generalmente se ayudan con el teléfono de un amigo que tiene escritorio y al que han pedido permiso para que les "dejen dicho". Ese teléfono, la mesa del café y el portafolio constituyen su establecimiento comercial.
Mientras llega "el asunto*', hablan de fútbol, de carreras, de política, de economía.
Cuando tocan estos dos temas últimos, nunca faltará quien diga: "Lo que pasa es que los obreros no producen". Ahí está el tilingo. No se le ha ocurrido averiguar qué es lo que él produce y qué producen todos ellos, puntas sueltas, mallas erradas en la enorme red de intermediación que es Buenos Aires.
Que un tipo que no produce diga, en una reunión de tipos que no producen, que no producen los únicos que producen algo, es tilinguería. En esto de producir, tenemos muchos productores rurales por el estilo que creen que la condición de productor la da la propiedad de una estancia, unos breeches y unas botas de polo, que viven en la ciudad -"porque mi señora dice que hay que educar a los chicos"- y dan una vuelta por el campo cada quince días. Productores rurales son los que trabajan y producen en el campo, que pueden ser patrones o peones, pero no los que no intervienen en la producción sino como propietarios, y que son rentistas aunque no arrienden. Estos también son de los que dicen que los "obreros" no producen. Y ya no desde la posición marginal del tipo del portafolio, sino empinándose como "fuerza viva" sobre la que descansa la economía del país.
Inevitablemente, éstos y otros representantes de la tilinguería son los que, ante la menor dificultad, califican al país: "Este país . de m...", colocándose fuera del mistao a los efectos de la adjetivación. Y la verdad es que el país lo único que tiene de eso son ellos: los tilingos.
El racismo es otra forma frecuente de la tilinguería.
La tilinguería racista no es de ahora y tiene la tradición histórica de todo el liberalismo. Su padre más conocido es Sarmiento, y ese racismo está contenido implícitamente en el pueril dilema de "civilización y barbarie". Todo lo respetable es del Norte de Europa, y lo intolerable, español o americano, mayormente si mestizo. De allí la imagen del mundo distribuido por la enseñanza y todos los medios de formación de la inteligencia que han manejado la superestructura cultural del país.
Recuerdo que cuando cayó Frondizi, uno de esos tilingos racistas me dijo, en medio de su euforia: -¡Por fin cayó el italiano! Se quedó un poco perplejo cuando yo le contesté: -¡Sí!, lo volteó Poggi.
Muchos estábamos enfrentados a Frondizi; pero es bueno que no nos confundan con estos otros que al margen de la realidad argentina, tan italiana en el presidente como en el general que lo volteó, sólo se guiaban por los esquemas de su tilinguería.
Ernesto Sábato, con buen humor, pero tal vez respirando por la herida, ha dicho en Sobre héroes y tumbas más o menos lo siguiente: "Más vale descender de un chanchero de Bayona llamado Vignau, que de un profesor de filosofía napolitano". La cita me chocó en mi trasfondo tilingo (fui a la misma escuela y leí la misma literatura) porque tengo una abuela bearnesa también Vignau, tal vez más que por lo de Bayona, por lo de chanchero (vuelvo a recordar que fui a la misma escuela, etcétera).
La verdad que ni el presidente ni el general son italianos. Simplemente son argentinos de esta Argentina real que los liberales apuraron cortando las raíces.
Pero la idea liberal o sarmientina no era ésa. Ella tenía, y tiene, una escala de valores raciales que se identifican por los apellidos cuando son extranjeros. Arriba están los nórdicos -con escandinavos, anglosajones y germánicos-; después siguen los franceses; y después los bearneses y los vascos; más abajo los españoles y los italianos, y al último, muy lejos, los turcos y los judíos. Cuando yo era chiquilín nunca oí nombrar a un inglés -que generalmente era irlandés, pero la diferencia era muy sutil para entonces- sin decir "Don", aunque estuviera "mamao hasta las patas". El francés, a veces, ligaba el Don; y en ocasiones, el vasco. Jamás el español, que era "gallego de...", lo mismo que el italiano "gringo de...". ¡Para qué hablar del turco y del ruso.'
En La condición del extranjero en América, Sarmiento parece revisar sus tesis sobre la inmigración. Pero no nos engañemos: se sintió defraudado por la misma porque vino del Mediodía de Europa. El hubiera querido una inmigración de arquetipos, y los arquetipos son los que estaban en lo alto de su escalera antiamericana y antiespañola.
Afortunadamente fracasó, y eso es lo que nos ha salvado como nación. En algún lugar he recordado las palabras de Hornero Manzi cuando me dijo: -Lo que nos ha salvado es la actitud del italiano y el turco, que en lugar de proponerse como arquetipos, propusieron como tal al gaucho; así, en el ridículo del cocoliche se nacionalizaron en lugar de desnacionalizarnos. Sólo falta imaginar lo que hubiera ocurrido si las pampas y las aldeas se hubieran poblado de los ejemplares arquetipos deseados por ese racismo, con la actitud de obsecuencia de las generaciones liberales para todo lo foráneo.
Ya se ha dicho que esa tilinguería racista viene de lejos.
Pero se acentúa cuando se producen cambios sociales. Entonces, la tilinguería se exacerba en una peyorativa actitud racista. Pasó con el acceso al poder del radicalismo. Los tilingos de entonces cargaron el acento sobre los apellidos italianos de la nueva promoción política suscitada con el ascenso de la clase media: la pequeña burguesía inmigratoria y los doctores de primera napa nacional.
La oposición conservadora adoptó un aire peyorativo que se tradujo en toda una literatura política, que fue del periódico -La Mañana y La Fronda, sucesivamente, fueron sus expresiones más calificadas- hasta el discurso parlamentario. Se jugaba, por ejemplo, con la equívoca significación de algunos apellidos; así, la triple fórmula Coulom-Coulin-Culacciatti, que integraba, con la igual finalidad peyorativa hacia los criollos desconocidos, don Julio del C. Moreno -un personaje riojano- completaba el ridículo en la imagen anal. Hasta cuando el apellido era patricio se lo modificaba para ponerlo a tono: así, padeciendo Yrigoyen de un posible mal de las vías urinarias, el doctor Meabe, su médico de cabecera, se convertía en el doctor Meabene para adecuarlo a la cita siguiente que era la de un correligionario de la 3a Don Plácido Meo.
En realidad, para los que lo escribían no se trataba de otra cosa que de un recurso humorístico. Pero para el tilingo de entonces el fundamento más real, el que más invocaba, el que más jugaba, era ese de los "gringos", Y lo de "gringos" sólo jugaba para los descendientes de inmigrantes provenientes del Mediodía de Europa. No para los otros.
Pasó mucha agua bajo los puentes, y vino otro movimiento multitudinario: el de 1945. Ya los gringos se habían incorporado y su presencia política no lesionaba a la tilinguería, no sé si es porque de las nuevas promociones ascendentes habían salido también promociones de tilingos. Sólo así puede explicarse que un hijo de italianos -Sammartino- haya hablado despectivamente de los "negros" al referirse al "aluvión zoológico", en una caracterización evidentemente racial y peyorativa, cuando aún estaba fresca la tinta que lo había calificado a él también peyorativamente.
Que "el gringuito" de unos pocos años atrás se sienta vieja clase frente a los descendientes de los conquistadores en la confrontación de sus apellidos no revela simplemente que "el gringuito" se ha incorporado a la tilinguería. Lo grave es que se ha frustrado como guarango. Y la guaranguería es la espontaneidad de las nuevas clases, de las promociones que irrumpen con cada ascenso de la sociedad, porque los dos grandes movimientos populares del siglo -el de 1914-16 y el de 1943-45- han sido la expresión de eso: de ascensos masivos.
No corresponde aquí desentrañar las raíces económico-sociales de los dos hechos históricos; ni siquiera la coincidencia con las dos guerras mundiales que nos aislaron de los países arquetipos en una neutralidad intolerable para los tilingos, pero que dio las bases para una consolidación propia.
Usted puede hacer un fácil test. Yo lo he hecho.
Sé que un fulano se ha gastado 15 millones de pesos en un departamento de la Avenida del Libertador. Nos encontramos y le adivino la intención de informarme de su compra, como corresponde al guarango. Pero yo quiero saber si está frustrado como tal y lo madrugo diciéndole antes de que me dé la noticia:
-Estoy muy afligido por un amigo que se ha gastado más de 10 millones en un departamento de la Avenida del Libertador... -¿Y por qué se aflige? -me pregunta inquieto. Le contesto: -Y... porque la Avenida del Libertador no es "bien"... -Pero entonces..., ¿qué es "bien"? -pregunta desesperado. -"Bien" es de la plaza San Martín hasta la Recoleta, de Santa Fe al Bajo. Y dentro de ese radio. "bien", "muy bien", el codo aristocrático de Arroyo, como dice Mallea: Juncal, Guido, Parera. . .
Le veo en la cara al hombre que está desesperado. Y entonces, lo remato: -La Avenida del Libertador es como tener un leopardo de tapicería sobre el respaldo del asiento trasero del coche.
El leopardo lo tiró a la vuelta. Del departamento no sé.
Pienso que lo hecho es una crueldad, pero la investigación "científica" es así... cruel como la vivisección.
Yo quería saber si el hombre era un burgués con toda la barba o un tímido burguesito en camino de terminar en tilingo. El que es verdaderamente burgués sigue adelante, cumple su gusto, se realiza con la arrogancia del vencedor y compra en la Avenida del Libertador, precisamente porque es caro, porque acredita su victoria y la prestigia ante los burgueses. Si quiere barrio, compra; y si quiere apellido y mujer distinguida, compra también. Podría citar casos. Pero no se achica, se disminuye; no se acomoda a los esquemas y limitaciones de los tilingos.
De aquí que mientras en Europa y en Estados Unidos un banquero o un industrial miran a un ganadero como un "juntabosta", aquí el ganadero lo mira por arriba del hombro al empresario. Y el empresario, que quiere ser "bien", se ve obligado a comprar estancia, a tener cabaña -así sea de perros-, porque sólo por la Rural, y tal vez por el Kennel Club, puede lograr ascenso social que apetece.
Lógicamente esta burguesía, desde que imita a la vieja clase, se somete a todas sus normas y, por consecuencia, también en política. Ese sometimiento y esa adhesión a las viejas clases -incongruente económicamente- no sólo se ejerce verticalmente. También horizontalmente, cuando contemplamos la geografía social del país.
Así, los titulares de los intereses vitivinícolas de Cuyo y los tabacaleros, azucareros y fruticultores del Norte, que necesitan un mercado interno de alto poder de compra -es decir, que el Litoral desarrolle una política de alto nivel de vida-, están ligados políticamente a los conservadores del Litoral, gobernados por cabañeros e invernadores cuya tendencia es producir a bajo costo en un mercado de poco poder adquisitivo para cumplir la función asignada en la división internacional del trabajo como abastecedores ultramarinos de las metrópolis.
Esta incongruencia es difícil de explicar, pero no son ajenos a ella el prestigio social del Litoral y la incapacidad burguesa de los del interior en los respectivos grupos patronales. Esta gente de Cuyo y del Norte es muchas veces portadora de apellidos españoles de abolengo arribeño, de mucho mayor cotización histórica que los abajeños del puerto. Pero queriendo asimilarse a la alta clase del puerto se han sometido a las normas políticas e ideológicas de los principales. De "bien" provincianos, quieren ser "bien" en la Capital. ¿Cómo extrañar entonces que los guarangos frustrados del Litoral se hagan tilingos, si la misma tilinguería la padecen muchos aristocráticos descendientes de la Conquista por el Perú?
La tilinguería cotiza una marca de vino, un tabaco, un pomelo, o una palta, muy por debajo de un toro lleno de medallas. Se entra muy bien en la alta sociedad llevando de la rienda al toro, pero es difícil mostrando una botella de vino por lujosa que sea la etiqueta, por más sugestiones de chateau que evoque, tanto en la presentación como en la exquisita calidad del producto.
A un cuarto de siglo de la entrada del país al capitalismo, debemos recordar que el capitalismo naciente en la Argentina fue ajeno en sus hombres al hecho histórico que lo provocaba, produciéndose la paradoja de que le correspondiese a la clase obrera abrir la etapa del desarrollo económico burgués. Más aún: la nueva burguesía sigue aún incapacitada para jugar su papel, y es precisamente porque en la medida que asciende, pierde conciencia de su propia realidad para hacer suya la imagen de importancia que le presenta el tilingo. Se queda en el "medio pelo" y, rechazando el triunfo burgués, se adecúa al remedo, a la imitación de la alta clase con la que cree tomar contacto cuando se acomoda a la imagen de alta sociedad que le brindan los declasados.
Hubo un tiempo en que los venidos a menos económica y socialmente se jactaban de ser un pequeño sector domiciliado en el "Palacio de los Patos" de la calle Ugarteche. Ahora se han multiplicado. desde detrás de la Recoleta hasta San Fernando, a lo largo de las vías del Central Argentino. (Lo designo así porque la nueva nominación ferroviaria es completamente tilinga, aunque la hayan hecho los guarangos, lo que prueba que, en esta materia, todos tenemos tejado de vidrio.)
Landrú ha identificado perfectamente los personajes describiendo en el "gordi" y el "mersa" la oposición tilinguería-guaranguería. El botellero próspero, con su Valiant resplandeciente, es feliz echándole soda al vino de marca, ocupando las mesas de los restaurantes caros, hablando fuerte de lo que dijo-"su señora", mientras "cena".
Está en el camino de constituir una burguesía. Todavía no tiene conciencia de que constituye un sector de la sociedad correspondiente a una etapa de la economía, y no ha alcanzado a comprender la correspondencia de sus intereses personales con los intereses de su grupo. Hijo de sus aptitudes capitalistas -aunque muchas veces también más de la inflación que de su capacidad, o de equívocas actividades comerciales-, está en el camino de constituir una burguesía. Pero en el momento de definirse como burgués y adquirir la psicología correspondiente, nota el contraste de sus gustos y normas con lo que es "bien".
Desde que se ha mudado al barrio Norte, desde Gerli o Quilmes, y la "señora" ha olvidado la batea deslumbrada por la máquina de lavar, ha hecho nuevos contactos que le dan la idea de una meta social que tiene que alcanzar. Comienza él también a añorar la época en que "el servicio daba gusto" y en que el obrero -el "negro"- se mantenía "donde debe estar". Olvida de inmediato que es precisamente ese cambio el padre de su prosperidad y de su posibilidad de acceso a niveles más altos. Más aún. que el mantenimiento de ese cambio y su profundización es su única garantía. Quiere dejar de ser "mersa" y sólo logra ser "gordi". E inmediatamente tiene el complejo político del "gordi", a quien comienza a imitar.
Y comienza a imitar a una imitación, tomando por modelo las malas copias. Porque la tilinguería constituida por las "gordis" no es ni remotamente la alta clase a la que cree aproximarse.
Desde la época en que los declasados se refugiaban en la calle Ugarteche, todo el "Norte" liminar se ha llenado de falsos declasados. Se ha constituido un sector social entero que vive en la convención de que "todo tiempo pasado fue mejor" en aquella "Jauja" retrospectiva -"cuando la tía Leonor tenía Lando"-; de miles de familias que se aterran al recuerdo de un ascendiente que figuró algo en la segunda y la tercera línea de los amanuenses de la oligarquía, Descendientes de militares -un oficio generalmente despreciado por la alta clase-, de secretarios de juzgados, directores de oficinas, bancarios pueblerinos y hasta de conscriptos de Curu-malal, se han construido imaginativamente un pasado señoril que tratan de revivir en una vida forzada que absorbe casi todos sus recursos en gastos de representación.
Revista Confirmado
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2017.07.01 23:15 topoeta Un clasico

Tilingos
Por Arturo Jauretche
CONFIRMADO me propuso este tema. Pensé entonces que era la oportunidad para ofrecer una respuesta, entre las muchas que pueden articularse, a un interrogante que plantea José Luis de Imaz en Los que mandan; "¿Por qué, no obstante su peso económico, su rol en la modernización, y haber sido innovadores tecnológicos, los empresarios no pesan en la vida del país?".
O pesan al revés. Este es el caso de ciertos tipos de grupos económicos capitalistas, adscriptos a la política de la Sociedad Rural, ya consolidados dentro del viejo sistema agro-importador, que prefieren un mercado interno pobre en condiciones de monopolio a un mercado en crecimiento en condiciones de competencia, como los que apoyaron la política de contención del progreso en las Juntas Reguladoras de la Década Infame. Sólo que éstos sí saben lo que quieren.
Pero no voy a hablar de economía, sino del tema propuesto; de la forma en que la tilinguería impone sus pautas, y cómo ellas están perturbando el desarrollo de la inteligencia nacional y sus impulsos creadores.
Y ésta es cosa de que debe tomar cuenta también el político militante, si es que no sabe que el comité ha muerto definitivamente. Porque los estados de opinión, entre los cuales tiene importancia fundamental el slogan que surge de la cuestión de los status, pesan mucho más que una recluta que sólo vale para las elecciones internas.
En el Espasa Calpe se lee tilingo: "Argentinismo: Insustancial, ligero, que habla muchas tonterías". Segovia, en su Diccionario de Argentinismo", expresa: "Dícese de la persona simple y ligera que suele hablar muchas tonterías".
Los paisanos, de un tipo así, dicen; "Hombre sin fundamento".
Don Hipólito -desde luego, Yrigoyen es el Hipólito por antonomasia- decía "palangana". Supongo a esta expresión tradicional y fundada en la poca cosa y mucho ruido de la enlosada al caer retumbante.
Usted lo conoce al tilingo. Y si no lo conoce, ahí lo tiene al lado, en esta mesa de un café céntrico donde se han sentado cuatro o cinco tipos con portafolios. Algún día habrá que escribir la historia del hombre del portafolio. Hubo la etapa de la posguerra con los "ingenieri" italianos recién llegados que escondían bajo el cuero -con una sugestión de planos y patentes de invención- el sandwich de milanesa del almuerzo. Ahora es posible que el portafolio contenga la cuarenta y cinco persuasiva, o la concluyente tartamuda portátil.
Pero esos que están en la mesa de al lado sólo llevan allí sueños, proyectos, hipotéticas transacciones. Andan a la búsqueda de enganchar algo, intermediar en alguna operación cualquiera para ganar una comisión, y muchas veces intermediando entre intermediarios. Generalmente se ayudan con el teléfono de un amigo que tiene escritorio y al que han pedido permiso para que les "dejen dicho". Ese teléfono, la mesa del café y el portafolio constituyen su establecimiento comercial.
Mientras llega "el asunto*', hablan de fútbol, de carreras, de política, de economía.
Cuando tocan estos dos temas últimos, nunca faltará quien diga: "Lo que pasa es que los obreros no producen". Ahí está el tilingo. No se le ha ocurrido averiguar qué es lo que él produce y qué producen todos ellos, puntas sueltas, mallas erradas en la enorme red de intermediación que es Buenos Aires.
Que un tipo que no produce diga, en una reunión de tipos que no producen, que no producen los únicos que producen algo, es tilinguería. En esto de producir, tenemos muchos productores rurales por el estilo que creen que la condición de productor la da la propiedad de una estancia, unos breeches y unas botas de polo, que viven en la ciudad -"porque mi señora dice que hay que educar a los chicos"- y dan una vuelta por el campo cada quince días. Productores rurales son los que trabajan y producen en el campo, que pueden ser patrones o peones, pero no los que no intervienen en la producción sino como propietarios, y que son rentistas aunque no arrienden. Estos también son de los que dicen que los "obreros" no producen. Y ya no desde la posición marginal del tipo del portafolio, sino empinándose como "fuerza viva" sobre la que descansa la economía del país.
Inevitablemente, éstos y otros representantes de la tilinguería son los que, ante la menor dificultad, califican al país: "Este país . de m...", colocándose fuera del mistao a los efectos de la adjetivación. Y la verdad es que el país lo único que tiene de eso son ellos: los tilingos.
El racismo es otra forma frecuente de la tilinguería.
La tilinguería racista no es de ahora y tiene la tradición histórica de todo el liberalismo. Su padre más conocido es Sarmiento, y ese racismo está contenido implícitamente en el pueril dilema de "civilización y barbarie". Todo lo respetable es del Norte de Europa, y lo intolerable, español o americano, mayormente si mestizo. De allí la imagen del mundo distribuido por la enseñanza y todos los medios de formación de la inteligencia que han manejado la superestructura cultural del país.
Recuerdo que cuando cayó Frondizi, uno de esos tilingos racistas me dijo, en medio de su euforia: -¡Por fin cayó el italiano! Se quedó un poco perplejo cuando yo le contesté: -¡Sí!, lo volteó Poggi.
Muchos estábamos enfrentados a Frondizi; pero es bueno que no nos confundan con estos otros que al margen de la realidad argentina, tan italiana en el presidente como en el general que lo volteó, sólo se guiaban por los esquemas de su tilinguería.
Ernesto Sábato, con buen humor, pero tal vez respirando por la herida, ha dicho en Sobre héroes y tumbas más o menos lo siguiente: "Más vale descender de un chanchero de Bayona llamado Vignau, que de un profesor de filosofía napolitano". La cita me chocó en mi trasfondo tilingo (fui a la misma escuela y leí la misma literatura) porque tengo una abuela bearnesa también Vignau, tal vez más que por lo de Bayona, por lo de chanchero (vuelvo a recordar que fui a la misma escuela, etcétera).
La verdad que ni el presidente ni el general son italianos. Simplemente son argentinos de esta Argentina real que los liberales apuraron cortando las raíces.
Pero la idea liberal o sarmientina no era ésa. Ella tenía, y tiene, una escala de valores raciales que se identifican por los apellidos cuando son extranjeros. Arriba están los nórdicos -con escandinavos, anglosajones y germánicos-; después siguen los franceses; y después los bearneses y los vascos; más abajo los españoles y los italianos, y al último, muy lejos, los turcos y los judíos. Cuando yo era chiquilín nunca oí nombrar a un inglés -que generalmente era irlandés, pero la diferencia era muy sutil para entonces- sin decir "Don", aunque estuviera "mamao hasta las patas". El francés, a veces, ligaba el Don; y en ocasiones, el vasco. Jamás el español, que era "gallego de...", lo mismo que el italiano "gringo de...". ¡Para qué hablar del turco y del ruso.'
En La condición del extranjero en América, Sarmiento parece revisar sus tesis sobre la inmigración. Pero no nos engañemos: se sintió defraudado por la misma porque vino del Mediodía de Europa. El hubiera querido una inmigración de arquetipos, y los arquetipos son los que estaban en lo alto de su escalera antiamericana y antiespañola.
Afortunadamente fracasó, y eso es lo que nos ha salvado como nación. En algún lugar he recordado las palabras de Hornero Manzi cuando me dijo: -Lo que nos ha salvado es la actitud del italiano y el turco, que en lugar de proponerse como arquetipos, propusieron como tal al gaucho; así, en el ridículo del cocoliche se nacionalizaron en lugar de desnacionalizarnos. Sólo falta imaginar lo que hubiera ocurrido si las pampas y las aldeas se hubieran poblado de los ejemplares arquetipos deseados por ese racismo, con la actitud de obsecuencia de las generaciones liberales para todo lo foráneo.
Ya se ha dicho que esa tilinguería racista viene de lejos.
Pero se acentúa cuando se producen cambios sociales. Entonces, la tilinguería se exacerba en una peyorativa actitud racista. Pasó con el acceso al poder del radicalismo. Los tilingos de entonces cargaron el acento sobre los apellidos italianos de la nueva promoción política suscitada con el ascenso de la clase media: la pequeña burguesía inmigratoria y los doctores de primera napa nacional.
La oposición conservadora adoptó un aire peyorativo que se tradujo en toda una literatura política, que fue del periódico -La Mañana y La Fronda, sucesivamente, fueron sus expresiones más calificadas- hasta el discurso parlamentario. Se jugaba, por ejemplo, con la equívoca significación de algunos apellidos; así, la triple fórmula Coulom-Coulin-Culacciatti, que integraba, con la igual finalidad peyorativa hacia los criollos desconocidos, don Julio del C. Moreno -un personaje riojano- completaba el ridículo en la imagen anal. Hasta cuando el apellido era patricio se lo modificaba para ponerlo a tono: así, padeciendo Yrigoyen de un posible mal de las vías urinarias, el doctor Meabe, su médico de cabecera, se convertía en el doctor Meabene para adecuarlo a la cita siguiente que era la de un correligionario de la 3a Don Plácido Meo.
En realidad, para los que lo escribían no se trataba de otra cosa que de un recurso humorístico. Pero para el tilingo de entonces el fundamento más real, el que más invocaba, el que más jugaba, era ese de los "gringos", Y lo de "gringos" sólo jugaba para los descendientes de inmigrantes provenientes del Mediodía de Europa. No para los otros.
Pasó mucha agua bajo los puentes, y vino otro movimiento multitudinario: el de 1945. Ya los gringos se habían incorporado y su presencia política no lesionaba a la tilinguería, no sé si es porque de las nuevas promociones ascendentes habían salido también promociones de tilingos. Sólo así puede explicarse que un hijo de italianos -Sammartino- haya hablado despectivamente de los "negros" al referirse al "aluvión zoológico", en una caracterización evidentemente racial y peyorativa, cuando aún estaba fresca la tinta que lo había calificado a él también peyorativamente.
Que "el gringuito" de unos pocos años atrás se sienta vieja clase frente a los descendientes de los conquistadores en la confrontación de sus apellidos no revela simplemente que "el gringuito" se ha incorporado a la tilinguería. Lo grave es que se ha frustrado como guarango. Y la guaranguería es la espontaneidad de las nuevas clases, de las promociones que irrumpen con cada ascenso de la sociedad, porque los dos grandes movimientos populares del siglo -el de 1914-16 y el de 1943-45- han sido la expresión de eso: de ascensos masivos.
No corresponde aquí desentrañar las raíces económico-sociales de los dos hechos históricos; ni siquiera la coincidencia con las dos guerras mundiales que nos aislaron de los países arquetipos en una neutralidad intolerable para los tilingos, pero que dio las bases para una consolidación propia.
Usted puede hacer un fácil test. Yo lo he hecho.
Sé que un fulano se ha gastado 15 millones de pesos en un departamento de la Avenida del Libertador. Nos encontramos y le adivino la intención de informarme de su compra, como corresponde al guarango. Pero yo quiero saber si está frustrado como tal y lo madrugo diciéndole antes de que me dé la noticia:
-Estoy muy afligido por un amigo que se ha gastado más de 10 millones en un departamento de la Avenida del Libertador... -¿Y por qué se aflige? -me pregunta inquieto. Le contesto: -Y... porque la Avenida del Libertador no es "bien"... -Pero entonces..., ¿qué es "bien"? -pregunta desesperado. -"Bien" es de la plaza San Martín hasta la Recoleta, de Santa Fe al Bajo. Y dentro de ese radio. "bien", "muy bien", el codo aristocrático de Arroyo, como dice Mallea: Juncal, Guido, Parera. . .
Le veo en la cara al hombre que está desesperado. Y entonces, lo remato: -La Avenida del Libertador es como tener un leopardo de tapicería sobre el respaldo del asiento trasero del coche.
El leopardo lo tiró a la vuelta. Del departamento no sé.
Pienso que lo hecho es una crueldad, pero la investigación "científica" es así... cruel como la vivisección.
Yo quería saber si el hombre era un burgués con toda la barba o un tímido burguesito en camino de terminar en tilingo. El que es verdaderamente burgués sigue adelante, cumple su gusto, se realiza con la arrogancia del vencedor y compra en la Avenida del Libertador, precisamente porque es caro, porque acredita su victoria y la prestigia ante los burgueses. Si quiere barrio, compra; y si quiere apellido y mujer distinguida, compra también. Podría citar casos. Pero no se achica, se disminuye; no se acomoda a los esquemas y limitaciones de los tilingos.
De aquí que mientras en Europa y en Estados Unidos un banquero o un industrial miran a un ganadero como un "juntabosta", aquí el ganadero lo mira por arriba del hombro al empresario. Y el empresario, que quiere ser "bien", se ve obligado a comprar estancia, a tener cabaña -así sea de perros-, porque sólo por la Rural, y tal vez por el Kennel Club, puede lograr ascenso social que apetece.
Lógicamente esta burguesía, desde que imita a la vieja clase, se somete a todas sus normas y, por consecuencia, también en política. Ese sometimiento y esa adhesión a las viejas clases -incongruente económicamente- no sólo se ejerce verticalmente. También horizontalmente, cuando contemplamos la geografía social del país.
Así, los titulares de los intereses vitivinícolas de Cuyo y los tabacaleros, azucareros y fruticultores del Norte, que necesitan un mercado interno de alto poder de compra -es decir, que el Litoral desarrolle una política de alto nivel de vida-, están ligados políticamente a los conservadores del Litoral, gobernados por cabañeros e invernadores cuya tendencia es producir a bajo costo en un mercado de poco poder adquisitivo para cumplir la función asignada en la división internacional del trabajo como abastecedores ultramarinos de las metrópolis.
Esta incongruencia es difícil de explicar, pero no son ajenos a ella el prestigio social del Litoral y la incapacidad burguesa de los del interior en los respectivos grupos patronales. Esta gente de Cuyo y del Norte es muchas veces portadora de apellidos españoles de abolengo arribeño, de mucho mayor cotización histórica que los abajeños del puerto. Pero queriendo asimilarse a la alta clase del puerto se han sometido a las normas políticas e ideológicas de los principales. De "bien" provincianos, quieren ser "bien" en la Capital. ¿Cómo extrañar entonces que los guarangos frustrados del Litoral se hagan tilingos, si la misma tilinguería la padecen muchos aristocráticos descendientes de la Conquista por el Perú?
La tilinguería cotiza una marca de vino, un tabaco, un pomelo, o una palta, muy por debajo de un toro lleno de medallas. Se entra muy bien en la alta sociedad llevando de la rienda al toro, pero es difícil mostrando una botella de vino por lujosa que sea la etiqueta, por más sugestiones de chateau que evoque, tanto en la presentación como en la exquisita calidad del producto.
A un cuarto de siglo de la entrada del país al capitalismo, debemos recordar que el capitalismo naciente en la Argentina fue ajeno en sus hombres al hecho histórico que lo provocaba, produciéndose la paradoja de que le correspondiese a la clase obrera abrir la etapa del desarrollo económico burgués. Más aún: la nueva burguesía sigue aún incapacitada para jugar su papel, y es precisamente porque en la medida que asciende, pierde conciencia de su propia realidad para hacer suya la imagen de importancia que le presenta el tilingo. Se queda en el "medio pelo" y, rechazando el triunfo burgués, se adecúa al remedo, a la imitación de la alta clase con la que cree tomar contacto cuando se acomoda a la imagen de alta sociedad que le brindan los declasados.
Hubo un tiempo en que los venidos a menos económica y socialmente se jactaban de ser un pequeño sector domiciliado en el "Palacio de los Patos" de la calle Ugarteche. Ahora se han multiplicado. desde detrás de la Recoleta hasta San Fernando, a lo largo de las vías del Central Argentino. (Lo designo así porque la nueva nominación ferroviaria es completamente tilinga, aunque la hayan hecho los guarangos, lo que prueba que, en esta materia, todos tenemos tejado de vidrio.)
Landrú ha identificado perfectamente los personajes describiendo en el "gordi" y el "mersa" la oposición tilinguería-guaranguería. El botellero próspero, con su Valiant resplandeciente, es feliz echándole soda al vino de marca, ocupando las mesas de los restaurantes caros, hablando fuerte de lo que dijo-"su señora", mientras "cena".
Está en el camino de constituir una burguesía. Todavía no tiene conciencia de que constituye un sector de la sociedad correspondiente a una etapa de la economía, y no ha alcanzado a comprender la correspondencia de sus intereses personales con los intereses de su grupo. Hijo de sus aptitudes capitalistas -aunque muchas veces también más de la inflación que de su capacidad, o de equívocas actividades comerciales-, está en el camino de constituir una burguesía. Pero en el momento de definirse como burgués y adquirir la psicología correspondiente, nota el contraste de sus gustos y normas con lo que es "bien".
Desde que se ha mudado al barrio Norte, desde Gerli o Quilmes, y la "señora" ha olvidado la batea deslumbrada por la máquina de lavar, ha hecho nuevos contactos que le dan la idea de una meta social que tiene que alcanzar. Comienza él también a añorar la época en que "el servicio daba gusto" y en que el obrero -el "negro"- se mantenía "donde debe estar". Olvida de inmediato que es precisamente ese cambio el padre de su prosperidad y de su posibilidad de acceso a niveles más altos. Más aún. que el mantenimiento de ese cambio y su profundización es su única garantía. Quiere dejar de ser "mersa" y sólo logra ser "gordi". E inmediatamente tiene el complejo político del "gordi", a quien comienza a imitar.
Y comienza a imitar a una imitación, tomando por modelo las malas copias. Porque la tilinguería constituida por las "gordis" no es ni remotamente la alta clase a la que cree aproximarse.
Desde la época en que los declasados se refugiaban en la calle Ugarteche, todo el "Norte" liminar se ha llenado de falsos declasados. Se ha constituido un sector social entero que vive en la convención de que "todo tiempo pasado fue mejor" en aquella "Jauja" retrospectiva -"cuando la tía Leonor tenía Lando"-; de miles de familias que se aterran al recuerdo de un ascendiente que figuró algo en la segunda y la tercera línea de los amanuenses de la oligarquía, Descendientes de militares -un oficio generalmente despreciado por la alta clase-, de secretarios de juzgados, directores de oficinas, bancarios pueblerinos y hasta de conscriptos de Curu-malal, se han construido imaginativamente un pasado señoril que tratan de revivir en una vida forzada que absorbe casi todos sus recursos en gastos de representación.
Revista Confirmado
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2016.07.12 19:49 Extratexture2 Los mitos de la Guerra Civil (o cómo los discursos del miedo legitimaron un golpe de Estado)

1. La II República no fue un desastre:
“La República no fue un fracaso que conducía inexorablemente a una guerra” sino que fue “destruida por un golpe militar” que, al contar con la connivencia de un país extranjero y no triunfar en buena parte del país y en la capital, se encaminó automáticamente a la guerra civil. La República fue una democracia de entreguerras de nueva creación y como otras muchos democracias europeas de Europa tuvo que lidiar por un lado con la derecha autoritaria, fascinada por la experiencia fascista, y con la izquierda obrera que consideraba, de manera habitual, que la democracia era incompatible con el capitalismo.
Durante los años de dictadura franquista, el régimen justificó el golpe de Estado por “el peligro comunista”. Sin embargo, las justificaciones conservadores han ido evolucionando de manera que es cada vez más habitual oír a los políticos de derechas nombrar el supuesto fracaso de la República como causa directa y sustancial de la guerra y nunca culpar de la misma el golpe de Estado militar que degeneró en una guerra civil. Durante los años de dictadura franquista, el régimen justificó el golpe de Estado por “el peligro comunista”.
Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanos. En esta línea se manifestó Esperanza Aguirre en un artículo publicado recientemente en ABC en el que afirmó: “La "II República fue un auténtico desastre para España y los españoles (…). Muchos políticos republicanos utilizaron el régimen recién nacido para intentar imponer sus proyectos y sus ideas -en algunos casos, absolutamente totalitarias- a los demás, y que faltó generosidad y patriotismo".
2. El asesinato de Calvo Sotelo no precipitó nada:
El hecho de que el golpe de Estado se produjera el 18 de julio no tiene nada que ver con el asesinato de Calvo Sotelo, que se produjo el día 13 de julio de 1936 y conocido el día 14. Su muerte, señala la obra “no precipitó nada” y “no tiene nada que ver”.
3. La fecha del golpe dependía del apoyo fascista:
La fecha de inicio del golpe está ligada a la promesa de intervención de la Italia fascista de Mussolini, con la que los monárquicos, liderados por Calvo Sotelo, suscribieron el día 1 de julio un acuerdo para la compra de una “espectacular cantidad de material bélico de primer nivel”. Estos contratos de venta de armas y promesa de intervención fueron firmados en Roma por Pedro Sainz Rodríguez con el apoyo personal de Antonio Goicoechea y “el más que probable conocimiento de Calvo Sotelo”. Esta cuestió ha sido analizada por Ángel Viñas.
4. No existen las dos Españas destinadas a enfrentarse:
El hecho de que la ejecución del golpe de Estado dependiera de la llegada del armamento italiano permite al historiador Ángel Viñas desmontar otro mito repetido cientos de veces: la guerra civil no se produjo simplemente por cuestiones internas sino que contó con la connivencia de la Italia fascista, sin la cual “aquel golpe medio conseguido, medio fracasado” no se hubiese transformado en una guerra civil. La participación italiana no se produce, por tanto, una vez iniciada la contienda sino que su apoyo previo al golpe fue fundamental para las esperanzas golpistas. Los contratos conseguidos por Viñas muestran como Italia facilitó a España “más de 40 aviones, miles de bombas, gasolina etilada, ametralladoras y proyectiles” sin los cuales los militares sublevados no hubieran podido iniciar una guerra civil.
5. Los civiles monárquicos jugaron un papel crucial:
El golpe del 18 de julio no solo fue obras de militares sino también de civiles, en particular de los monárquicos de Calvo Sotelo, que tuvieron un papel sustancial para que el golpe triunfase, y no meramente de apoyo.
6. La defensa de la Iglesia y del catolicismo no existió en el diseño y ejecución del golpe:
Entre las motivaciones alegadas por los militares en sus bandos de guerra iniciales de julio de 1936 (incluido el del propio Franco) no se cita ni una sola vez la recurrente “persecución religiosa” ni tampoco hay clérigos entre los conspiradores. No fue hasta bastantes meses después del golpe cuando la propaganda de los rebeldes utiliza la defensa de la religión para justificar la guerra civil.
7. No había ninguna revolución comunista en marcha:
Durante 39 años de dictadura franquista, el régimen señaló repetidamente que la sublevación militar fue la respuesta a un inminente levantamiento comunista. El anticomunismo sirvió a Franco para legitimar la insurrección contra el gobierno legítimo, presentándola como una contrarrevolución preventiva. Basta para desmentir estas teorías conspiratorias la propia declaración del entonces embajador estadounidense, Claude Bowers: “A aquellos que fuera de España después tuvieron que escuchar con machacona insistencia la calumnia fascista de que la rebelión era para impedir una revolución comunista, puede sorprenderles saber que durante tres años y medio nuca oí semejante sugestión de nadie, mientras, por el contrario, todos hablaban confidencialmente de un golpe de Estado militar”. Los motivos que llevaron a la sublevación a los militares fue frenar en seco las reformas progresistas, y democráticas, diseñadas en el primer bienio de la II República.
8. El golpe de Estado militar sí que prevé un plan de conquista del poder y de la guerra:
Las derechas contrarrevolucionarias o antiliberales y ciertos sectores militares sí se pusieron manos a la obra para subvertir el orden constitucional y recabaron con éxito la intervención internacional de la Italia fascista antes del golpe, es decir, hicieron todo aquello de lo que acusaban falsamente a la izquierda republicana y obrera.
9. En la primavera de 1936 no existía el terror rojo:
El número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo y el de religiosos inexistente.
10. La URSS o la Komintern no planeaban ninguna intervención en España:
La Unión Soviética, en contacto directo con el PCE, no tenía prevista una intervención revolucionaria en España. De hecho, en ningún lugar de Europa entre 1918 y 1939 triunfó ninguna revolución obrera ni hubo ninguna “expansión comunista”, pues el comunismo “no pudo o no supo salir de la URSS”.
Este hilo procede de: http://www.publico.es/politica/diez-falsos-mitos-del-franquismo.html
Reseña el muy recomendable libro "Los mitos del 18 de Julio" (Barcelona, Crítica), una buena lectura con vistas al 80 aniversario del inicio de la Guerra Civil
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2016.06.10 13:41 EDUARDOMOLINA Vicenç Navarro Vicenç Navarro. Las mentiras y falsedades del establishment político-mediático español sobre Unidos. Todos los medios escritos mienten a sabiendas, liderados por El País, sin el más mínimo reparo en su comportamiento con Podemos.

http://www.nuevatribuna.es/opinion/vicenc-navarro/mentiras-y-falsedades-establishment-politico-mediatico-espanol-unidos-podemos/20160609163832129171.html
"He escrito extensamente que la transición de la dictadura a la democracia en España no fue nada modélica, pues el equilibrio de fuerzas entre las derechas (que controlaban los aparatos del Estado y los grandes medios de información) y las izquierdas (que habían liderado a las fuerzas democráticas), que acababan de salir de la clandestinidad, era tan desigual que era prácticamente imposible que el producto de tal proceso fuera equilibrado y modélico. De ahí que las instituciones democráticas continuaron estando altamente influenciadas por las fuerzas conservadoras, próximas a los intereses financieros y económicos que dominaban la vida económica, política y mediática del país (ver mi libro Bienestar insuficiente, democracia incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país. Anagrama, 2002).
Como consecuencia de ello, la democracia española se ha caracterizado por su escasa calidad, y como indicador de ello, la diversidad ideológica de los mayores medios de información ha sido siempre muy limitada en España. Todavía hoy, no hay un mayor medio de información que pudiera considerarse de izquierdas. Lo más próximo que hubo tiempo atrás fueron los rotativos de centro, como El País, que cuando estuvo dirigido por Joaquín Estefanía estuvo abierto a colaboradores de izquierdas. Pero tal abertura desapareció, transformándose en un rotativo de derechas bajo la dirección del actual director Antonio Caño, profundamente conservador. Su reportaje sobre Podemos carece de cualquier sentido de balance o equilibrio, destacando por su hostilidad y agresividad. Un tanto igual ocurre con la Radio Televisión Española (RTVE), que se ha ido derechizando más y más. Hay una diferencia notable entre la RTVE en la época de Iñaki Gabilondo, y la de ahora de Alfonso Nasarre, director de Radio Nacional de España (RNE). La discusión sobre Podemos en la tertulia de RNE de hoy, 8 de junio, era mucho peor que la discusión que había tenido lugar en la cadena de ultraderecha estadounidense Fox el día anterior sobre Bernie Sanders, el candidato socialista en las primarias del Partido Demócrata de aquel país.
Todos ellos mienten a sabiendas, sin el más mínimo reparo en su comportamiento
Veamos los datos. Todos los medios, liderados por El País, han reproducido extensamente las declaraciones del vice coordinador del Comité Electoral del PSOE, Óscar López, en las que acusaba a Unidos Podemos de querer nacionalizar toda la banca, señalando esta medida como ejemplo del extremismo de tal partido, algo impropio de la socialdemocracia, acusación que se ha repetido muchísimas veces en artículos y tertulias a lo largo del territorio español, sin nunca dar la oportunidad de ser respondida, mostrando la falsedad de tal acusación y tal presunción.
Miremos en primer lugar lo que dice el programa de Unidos Podemos sobre la banca. En la sección sobre la banca se dice lo siguiente: "En esta nueva política industrial cobran un mayor peso los instrumentos financieros públicos para crear sinergias entre las capacidades innovadoras y financieras del sector privado y del sector público. Con el fin de que España cuente también con una importante red de banca pública para llevar a cabo estas políticas, el Gobierno renegociará los términos del Memorando de entendimiento firmado con la UE para poner en marcha una potente y eficaz banca pública a partir de las entidades ya nacionalizadas Bankia y Banco Mare Nostrum, que no serán reprivatizadas, y del ICO".
Puede verse que lo que Unidos Podemos está proponiendo es que los bancos que se han rescatado con dinero público (bancos que habían colapsado por la incompetencia, cuando no corrupción, de su gestión privada) se mantengan en el sector público para desarrollar una función pública proveyendo crédito a las familias y a las empresas (sobre todo pequeñas y medianas empresas) que lo necesiten. Esta propuesta es opuesta a la del PSOE, que pretende privatizar de nuevo tales bancos, poniéndolos otra vez en manos de banqueros y accionistas que consideraran su objetivo principal el optimizar sus intereses, es decir, sus beneficios, a costa de los intereses de la ciudadanía, medida que va precisamente en contra del principio socialista de anteponer el bien común sobre el beneficio privado. Es un indicador más del abandono del proyecto socialista por parte del PSOE que critique ahora a Unidos Podemos por hacer lo que la socialdemocracia hizo siempre. Es un indicador más de la renuncia del PSOE al ideario socialista.
Las propuestas que hace Unidos Podemos, que ahora ridiculiza el PSOE, las llevaron a cabo partidos socialistas cuando gobernaron
Otra propuesta que hace Unidos Podemos es utilizar el ICO, el Instituto de Crédito Oficial, como institución bancaria pública que expandiría sus responsabilidades crediticias, propuesta muy necesaria que ya hicimos el Profesor Juan Torres y yo cuando apuntamos las líneas generales de un programa económico progresista, que Podemos hizo suyo. De nuevo, es importante señalar que cuando hicimos tal propuesta, el economista del PSOE y también gurú mediático de El País (y de La Sexta), el Sr. José Carlos Díez, la ridiculizó, ignorando que lo que estábamos proponiendo era una práctica común en muchos países de Europa, incluidos países de tradición socialdemócrata, como son Noruega, Suecia y Dinamarca. En realidad, España es uno de los países con uno de los sectores bancarios público más pequeños, siendo ello causa de que exista en España una hipertrofia del sector bancario privado (tres veces mayor que en EEUU, en términos proporcionales).
Este intento de ridiculizar una medida tradicionalmente socialdemócrata es un indicador más de la renuncia del PSOE a sus principios socialdemócratas, renuncia que es constante en su discurso y práctica política. Léanse los textos del director del equipo económico del Sr. Pedro Sánchez, el Sr. Jordi Sevilla. En su libro De nuevo socialismo, Jordi Sevilla, que se define explícitamente y sin tapujos como liberal, utiliza frases como “¿Quién a estas alturas quiere aumentar el gasto público?” y “¿Alguien puede defender a estas alturas del siglo que un programa socialdemócrata debe estar a favor de más impuestos y más gasto público e introducir rigideces normativas en la economía?”, dicho y escrito en el país que tiene uno de los gastos públicos (incluyendo el gasto público social, que financia los servicios públicos del Estado del Bienestar como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, servicios sociales, vivienda social, entre otros) más bajos de la UE-15 (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo al de España). Siguiendo esta mentalidad, Jordi Sevilla fue el inspirador del famoso dicho del presidente Zapatero de que "bajar impuestos es de izquierdas", creando un agujero en el presupuesto del Estado de nada menos que de 27.000 millones de euros. Los recortes de gasto público que inició el presidente Zapatero fueron precisamente para reducir el déficit público que tal recorte de impuestos había generado en las cuentas públicas. Ni que decir tiene que estos recortes debilitaron enormemente al ya insuficientemente financiado Estado del Bienestar español. A la luz de estos datos, hay que añadir a las preguntas que se hacía el Sr. Sevilla la más importante, que no cita: "¿Quién a estas alturas estaba renunciando al proyecto socialista en democracia, es decir, al proyecto socialdemócrata?". Pero crean que la dirección del PSOE nunca se hará esta pregunta. La falta de autocrítica de la dirección de este partido y la continuación de sus políticas neoliberales tiene poco que ver con tal proyecto político.
El miedo al comunismo: otra movilización en contra de Unidos Podemos
Donde las tertulias y artículos alcanzan un nivel casi histérico es al anunciar la implantación de “la dictadura del proletariado” que tendría lugar en el caso de que gane Unidos Podemos. En este punto, me temo que más que ante una mentira, estamos ante una enorme ignorancia debido al enorme conservadurismo en la enseñanza, sobre todo privada, gestionada por la Iglesia, donde gran número de tertulianos parecen haberse educado. El desconocimiento en España de los escritos de Marx, con la constante confusión entre lo que es marxismo, lo que es socialismo y lo que es comunismo, es enorme, incluso, por cierto, en los centros universitarios.
Como indiqué en otro artículo reciente (“Contestación a Susana Díaz: ¿qué es la socialdemocracia?”, Público, 08.06.15), el PSOE tiene en sus escritos oficiales el reconocimiento de la utilidad del marxismo como instrumento intelectual, crítico con el capitalismo. Y como subrayé en aquel artículo, las dos tradiciones basadas en el marxismo, tanto la socialdemocracia como el comunismo, tenían históricamente el mismo objetivo: alcanzar la sociedad socialista. Eran los medios para alcanzar tal objetivo lo que diferenciaban las dos sensibilidades. En los países capitalistas desarrollados, la vía revolucionaria no ha sido considerada posible, siendo la vía democrática la seguida no solo por los partidos socialdemócratas sino también por los partidos comunistas. Y cuando los partidos comunistas han gobernado, y lo han hecho, por lo general, en coalición con los partidos socialdemócratas, sus políticas han sido típicamente socialdemócratas. En realidad, en Italia, las regiones mejor gobernadas, con mejor desarrollo de las políticas públicas de sensibilidad socialdemócrata, fueron las gobernadas por el Partido Comunista Italiano, el mayor partido de prácticas socialdemócratas en Europa, después del SPD alemán. En realidad, lo mismo está pasando en gran número de países subdesarrollados. En la India, por ejemplo, el Estado que ha alcanzado mayores logros socialistas en democracia ha sido el gobernado por el Partido Comunista. Esta amplia experiencia, bien conocida a nivel internacional (y desconocida, ignorada y ocultada en España), muestra que la diferencia en la aplicación de políticas públicas entre partidos de distintas tradiciones socialistas ha ido desapareciendo.
En Europa, sin embargo, la característica más preocupante ha sido el creciente abandono de la socialdemocracia por parte de los partidos socialdemócratas, al incorporar estos partidos elementos muy importantes del neoliberalismo. La Tercera Vía, liderada por Blair y seguida también por Schröder en Alemania, por Zapatero en España y por Hollande en Francia, ha ido abandonando la socialdemocracia, convirtiendo a sus respectivos partidos en partidos socioliberales en los que dominan las políticas públicas neoliberales (véase mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante. Anagrama, 2015). En realidad, algunos de los responsables de imponer tales políticas neoliberales en el establishment europeo han sido y continúan siendo personas pertenecientes a partidos socialdemócratas. Ahí está la causa de su deterioro electoral.
El por qué del abandono de la socialdemocracia por parte de los partidos socialdemócratas
Este abandono está documentado, y algunos personajes del PSOE así lo han reconocido (en privado). Los argumentos que se han dado por parte de intelectuales de tal partido para explicar su descenso electoral no son creíbles. Uno es que la globalización o el establecimiento del euro (o cualquier elemento externo) no permiten llevar a cabo el proyecto socialdemócrata. Pero el hecho de que Zapatero congelara las pensiones para obtener 1.200 millones de euros para cubrir el déficit, en lugar de mantener el impuesto de patrimonio (con lo cual hubiera conseguido más dinero), no puede atribuirse a ningún factor externo. En realidad, todos los recortes podrían haberse reducido y disminuido mediante un gravamen de las rentas del capital al mismo nivel que las rentas del trabajo, propuesta que ha estado en la oferta electoral del PSOE en varias ocasiones, sin que ello se aplicara nunca. Hoy las rentas del capital (como porcentaje de todas las rentas) son las más altas de los últimos treinta años, a costa de que las rentas del trabajo sean las más bajas. Ni que decir tiene que el establecimiento de la Eurozona bajo el dominio del establishment neoliberal que controla la gobernanza del euro dificulta y obstaculiza la aplicación de políticas socialdemócratas de carácter redistributivo y de expansión de la protección social. Pero como ha mostrado la coalición de izquierdas del gobierno portugués, se pueden revertir las políticas de recortes que han causado tanto daño, si hay voluntad política.
Otro argumento utilizado por intelectuales afines al PSOE es que la clase trabajadora, la base electoral de la socialdemocracia, está desapareciendo, y por lo tanto el voto socialdemócrata también está bajando. Pero no hay ninguna evidencia que apoye esta tesis. En realidad, la clase trabajadora existe, y en algunos países vota a la ultraderecha (decepcionada y enfadada con los partidos que renunciaron a la socialdemocracia), y en otros como en España vota a Podemos, y ahora votará a Unidos Podemos. De ahí surge el pánico del establishment político-mediático. El abandono de la socialdemocracia por parte de los partidos socioliberales se debe predominantemente al dominio de los aparatos de tales partidos por parte de profesionales (consecuencia de la profesionalización de la política), la mayoría de clase media de renta alta (la clase profesional) que hacen de la política su profesión y su modus vivendi, desarrollando unos intereses corporativos que dan pie a estas complicidades entre tales aparatos y los grupos financieros y económicos que dominan la vida económica, política y mediática del país. Este maridaje los aleja de la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares, que quedan cada vez más distantes, anteponiendo en muchas ocasiones (como en la reforma laboral del presidente Zapatero) los intereses de aquellos grupos sobre los del mundo del trabajo. Esta realidad, fácilmente documentable, se da con particular intensidad en los equipos económicos de tales partidos, tradicionalmente muy próximos al mundo del capital. Y de ahí deriva el problema.
La nueva socialdemocracia
El aspecto más novedoso del surgimiento de nuevas izquierdas a lo largo de todo el territorio español y la radicalización de otras ya existentes (con la excepción del PSOE) es que sus inicios fueron el movimiento 15-M, cuya demanda central no fue la revolución o el socialismo, sino la democracia, señalando como el motivo de su protesta la no existencia de esta democracia en las instituciones representativas. El eslogan del 15-M “No nos representan” resume muy bien dicha denuncia. Y el otro, “No hay pan para tanto chorizo” también definió las raíces del problema de falta de democracia: el maridaje entre los grupos económicos y financieros y el establishment político (incluyendo el PSOE) y mediático (la gran mayoría de los medios).
Pero tal demanda exigiendo democracia entra en conflicto con la enorme concentración de la riqueza en España y en la mayoría de países capitalistas avanzados, puesto que poder económico se traduce en poder político. Y es ahí donde encontramos una clara contradicción entre las exigencias de mayor democracia, por un lado, y la lógica de la acumulación de capital vigente en el capitalismo de hoy por el otro. De ahí que las políticas redistributivas deban ser esenciales en un programa que exige la democratización de este país, puesto que las desigualdades (a cuyo crecimiento han contribuido las políticas del PSOE) han alcanzado unos niveles inaceptables para cualquier persona con sensibilidad democrática. La enorme hostilidad que la coalición Unidos Podemos está recibiendo se basa precisamente en este hecho. Los grandes centros de poder financiero y económico se sienten amenazados por Unidos Podemos y temen perder sus privilegios. De ahí que movilicen sus instrumentos políticos y mediáticos para intentar destruir a dicha coalición. Y esto es lo que está pasando en este país. Así de claro.
Última observación
Agradecería al lector que si ve mérito en lo que estoy diciendo, distribuya este artículo ampliamente, puesto que por desgracia no tengo acceso a los mayores medios de información, en los cuales estoy prácticamente vetado.
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2016.06.09 09:31 bmrdelap Artículo para recomendar y difundir entre los socialdemócratas traicionados por el PSOE

Por Vicenç Navarro Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y autor del libro ‘Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante’ (Anagrama, 2015)
He escrito extensamente que la transición de la dictadura a la democracia en España no fue nada modélica, pues el equilibrio de fuerzas entre las derechas (que controlaban los aparatos del Estado y los grandes medios de información) y las izquierdas (que habían liderado a las fuerzas democráticas), que acababan de salir de la clandestinidad, era tan desigual que era prácticamente imposible que el producto de tal proceso fuera equilibrado y modélico. De ahí que las instituciones democráticas continuaron estando altamente influenciadas por las fuerzas conservadoras, próximas a los intereses financieros y económicos que dominaban la vida económica, política y mediática del país (ver mi libro Bienestar insuficiente, democracia incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país. Anagrama, 2002).
Como consecuencia de ello, la democracia española se ha caracterizado por su escasa calidad, y como indicador de ello, la diversidad ideológica de los mayores medios de información ha sido siempre muy limitada en España. Todavía hoy, no hay un mayor medio de información que pudiera considerarse de izquierdas. Lo más próximo que hubo tiempo atrás fueron los rotativos de centro, como El País, que cuando estuvo dirigido por Joaquín Estefanía estuvo abierto a colaboradores de izquierdas. Pero tal abertura desapareció, transformándose en un rotativo de derechas bajo la dirección del actual director Antonio Caño, profundamente conservador. Su reportaje sobre Podemos carece de cualquier sentido de balance o equilibrio, destacando por su hostilidad y agresividad. Un tanto igual ocurre con la Radio Televisión Española (RTVE), que se ha ido derechizando más y más. Hay una diferencia notable entre la RTVE en la época de Iñaki Gabilondo, y la de ahora de Alfonso Nasarre, director de Radio Nacional de España (RNE). La discusión sobre Podemos en la tertulia de RNE de hoy, 8 de junio, era mucho peor que la discusión que había tenido lugar en la cadena de ultraderecha estadounidense Fox el día anterior sobre Bernie Sanders, el candidato socialista en las primarias del Partido Demócrata de aquel país.
Todos ellos mienten a sabiendas, sin el más mínimo reparo en su comportamiento
Veamos los datos. Todos los medios, liderados por El País, han reproducido extensamente las declaraciones del vice coordinador del Comité Electoral del PSOE, Óscar López, en las que acusaba a Unidos Podemos de querer nacionalizar toda la banca, señalando esta medida como ejemplo del extremismo de tal partido, algo impropio de la socialdemocracia, acusación que se ha repetido muchísimas veces en artículos y tertulias a lo largo del territorio español, sin nunca dar la oportunidad de ser respondida, mostrando la falsedad de tal acusación y tal presunción.
Miremos en primer lugar lo que dice el programa de Unidos Podemos sobre la banca. En la sección sobre la banca se dice lo siguiente: “En esta nueva política industrial cobran un mayor peso los instrumentos financieros públicos para crear sinergias entre las capacidades innovadoras y financieras del sector privado y del sector público. Con el fin de que España cuente también con una importante red de banca pública para llevar a cabo estas políticas, el Gobierno renegociará los términos del Memorando de entendimiento firmado con la UE para poner en marcha una potente y eficaz banca pública a partir de las entidades ya nacionalizadas Bankia y Banco Mare Nostrum, que no serán reprivatizadas, y del ICO“.
Puede verse que lo que Unidos Podemos está proponiendo es que los bancos que se han rescatado con dinero público (bancos que habían colapsado por la incompetencia, cuando no corrupción, de su gestión privada) se mantengan en el sector público para desarrollar una función pública proveyendo crédito a las familias y a las empresas (sobre todo pequeñas y medianas empresas) que lo necesiten. Esta propuesta es opuesta a la del PSOE, que pretende privatizar de nuevo tales bancos, poniéndolos otra vez en manos de banqueros y accionistas que consideraran su objetivo principal el optimizar sus intereses, es decir, sus beneficios, a costa de los intereses de la ciudadanía, medida que va precisamente en contra del principio socialista de anteponer el bien común sobre el beneficio privado. Es un indicador más del abandono del proyecto socialista por parte del PSOE que critique ahora a Unidos Podemos por hacer lo que la socialdemocracia hizo siempre. Es un indicador más de la renuncia del PSOE al ideario socialista.
Otra propuesta que hace Unidos Podemos es utilizar el ICO, el Instituto de Crédito Oficial, como institución bancaria pública que expandiría sus responsabilidades crediticias, propuesta muy necesaria que ya hicimos el Profesor Juan Torres y yo cuando apuntamos las líneas generales de un programa económico progresista, que Podemos hizo suyo. De nuevo, es importante señalar que cuando hicimos tal propuesta, el economista del PSOE y también gurú mediático de El País (y de La Sexta), el Sr. José Carlos Díez, la ridiculizó, ignorando que lo que estábamos proponiendo era una práctica común en muchos países de Europa, incluidos países de tradición socialdemócrata, como son Noruega, Suecia y Dinamarca. En realidad, España es uno de los países con uno de los sectores bancarios público más pequeños, siendo ello causa de que exista en España una hipertrofia del sector bancario privado (tres veces mayor que en EEUU, en términos proporcionales).
Este intento de ridiculizar una medida tradicionalmente socialdemócrata es un indicador más de la renuncia del PSOE a sus principios socialdemócratas, renuncia que es constante en su discurso y práctica política. Léanse los textos del director del equipo económico del Sr. Pedro Sánchez, el Sr. Jordi Sevilla. En su libro De nuevo socialismo, Jordi Sevilla, que se define explícitamente y sin tapujos como liberal, utiliza frases como “¿Quién a estas alturas quiere aumentar el gasto público?” y “¿Alguien puede defender a estas alturas del siglo que un programa socialdemócrata debe estar a favor de más impuestos y más gasto público e introducir rigideces normativas en la economía?”, dicho y escrito en el país que tiene uno de los gastos públicos (incluyendo el gasto público social, que financia los servicios públicos del Estado del Bienestar como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, servicios sociales, vivienda social, entre otros) más bajos de la UE-15 (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo al de España). Siguiendo esta mentalidad, Jordi Sevilla fue el inspirador del famoso dicho del presidente Zapatero de que “bajar impuestos es de izquierdas”, creando un agujero en el presupuesto del Estado de nada menos que de 27.000 millones de euros. Los recortes de gasto público que inició el presidente Zapatero fueron precisamente para reducir el déficit público que tal recorte de impuestos había generado en las cuentas públicas. Ni que decir tiene que estos recortes debilitaron enormemente al ya insuficientemente financiado Estado del Bienestar español. A la luz de estos datos, hay que añadir a las preguntas que se hacía el Sr. Sevilla la más importante, que no cita: “¿Quién a estas alturas estaba renunciando al proyecto socialista en democracia, es decir, al proyecto socialdemócrata?”. Pero crean que la dirección del PSOE nunca se hará esta pregunta. La falta de autocrítica de la dirección de este partido y la continuación de sus políticas neoliberales tiene poco que ver con tal proyecto político.
El miedo al comunismo: otra movilización en contra de Unidos Podemos
Donde las tertulias y artículos alcanzan un nivel casi histérico es al anunciar la implantación de “la dictadura del proletariado” que tendría lugar en el caso de que gane Unidos Podemos. En este punto, me temo que más que ante una mentira, estamos ante una enorme ignorancia debido al enorme conservadurismo en la enseñanza, sobre todo privada, gestionada por la Iglesia, donde gran número de tertulianos parecen haberse educado. El desconocimiento en España de los escritos de Marx, con la constante confusión entre lo que es marxismo, lo que es socialismo y lo que es comunismo, es enorme, incluso, por cierto, en los centros universitarios.
Como indiqué en otro artículo reciente (“Contestación a Susana Díaz: ¿qué es la socialdemocracia?”, Público, 08.06.15), el PSOE tiene en sus escritos oficiales el reconocimiento de la utilidad del marxismo como instrumento intelectual, crítico con el capitalismo. Y como subrayé en aquel artículo, las dos tradiciones basadas en el marxismo, tanto la socialdemocracia como el comunismo, tenían históricamente el mismo objetivo: alcanzar la sociedad socialista. Eran los medios para alcanzar tal objetivo lo que diferenciaban las dos sensibilidades. En los países capitalistas desarrollados, la vía revolucionaria no ha sido considerada posible, siendo la vía democrática la seguida no solo por los partidos socialdemócratas sino también por los partidos comunistas. Y cuando los partidos comunistas han gobernado, y lo han hecho, por lo general, en coalición con los partidos socialdemócratas, sus políticas han sido típicamente socialdemócratas. En realidad, en Italia, las regiones mejor gobernadas, con mejor desarrollo de las políticas públicas de sensibilidad socialdemócrata, fueron las gobernadas por el Partido Comunista Italiano, el mayor partido de prácticas socialdemócratas en Europa, después del SPD alemán. En realidad, lo mismo está pasando en gran número de países subdesarrollados. En la India, por ejemplo, el Estado que ha alcanzado mayores logros socialistas en democracia ha sido el gobernado por el Partido Comunista. Esta amplia experiencia, bien conocida a nivel internacional (y desconocida, ignorada y ocultada en España), muestra que la diferencia en la aplicación de políticas públicas entre partidos de distintas tradiciones ha ido desapareciendo.
En Europa, sin embargo, la característica más preocupante ha sido el creciente abandono de la socialdemocracia por parte de los partidos socialdemócratas, al incorporar estos partidos elementos muy importantes del neoliberalismo. La Tercera Vía, liderada por Blair y seguida también por Schröder en Alemania, por Zapatero en España y por Hollande en Francia, ha ido abandonando la socialdemocracia, convirtiendo a sus respectivos partidos en partidos socioliberales en los que dominan las políticas públicas neoliberales (véase mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante. Anagrama, 2015). En realidad, algunos de los responsables de imponer tales políticas neoliberales en el establishment europeo han sido y continúan siendo personas pertenecientes a partidos socialdemócratas. Ahí está la causa de su deterioro electoral.
El por qué del abandono de la socialdemocracia por parte de los partidos socialdemócratas
Este abandono está documentado, y algunos personajes del PSOE así lo han reconocido (en privado). Los argumentos que se han dado por parte de intelectuales de tal partido para explicar su descenso electoral no son creíbles. Uno es que la globalización o el establecimiento del euro (o cualquier elemento externo) no permiten llevar a cabo el proyecto socialdemócrata. Pero el hecho de que Zapatero congelara las pensiones para obtener 1.200 millones de euros para cubrir el déficit, en lugar de mantener el impuesto de patrimonio (con lo cual hubiera conseguido más dinero), no puede atribuirse a ningún factor externo. En realidad, todos los recortes podrían haberse reducido y disminuido mediante un gravamen de las rentas del capital al mismo nivel que las rentas del trabajo, propuesta que ha estado en la oferta electoral del PSOE en varias ocasiones, sin que ello se aplicara nunca. Hoy las rentas del capital (como porcentaje de todas las rentas) son las más altas de los últimos treinta años, a costa de que las rentas del trabajo sean las más bajas. Ni que decir tiene que el establecimiento de la Eurozona bajo el dominio del establishment neoliberal que controla la gobernanza del euro dificulta y obstaculiza la aplicación de políticas socialdemócratas de carácter redistributivo y de expansión de la protección social. Pero como ha mostrado la coalición de izquierdas del gobierno portugués, se pueden revertir las políticas de recortes que han causado tanto daño, si hay voluntad política.
Otro argumento utilizado por intelectuales afines al PSOE es que la clase trabajadora, la base electoral de la socialdemocracia, está desapareciendo, y por lo tanto el voto socialdemócrata también está bajando. Pero no hay ninguna evidencia que apoye esta tesis. En realidad, la clase trabajadora existe, y en algunos países vota a la ultraderecha (decepcionada y enfadada con los partidos que renunciaron a la socialdemocracia), y en otros como en España vota a Podemos, y ahora votará a Unidos Podemos. De ahí surge el pánico del establishment político-mediático. El abandono de la socialdemocracia por parte de los partidos socioliberales se debe predominantemente al dominio de los aparatos de tales partidos por parte de profesionales (consecuencia de la profesionalización de la política), la mayoría de clase media de renta alta (la clase profesional) que hacen de la política su profesión y su modus vivendi, desarrollando unos intereses corporativos que dan pie a estas complicidades entre tales aparatos y los grupos financieros y económicos que dominan la vida económica, política y mediática del país. Este maridaje los aleja de la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares, que quedan cada vez más distantes, anteponiendo en muchas ocasiones (como en la reforma laboral del presidente Zapatero) los intereses de aquellos grupos sobre los del mundo del trabajo. Esta realidad, fácilmente documentable, se da con particular intensidad en los equipos económicos de tales partidos, tradicionalmente muy próximos al mundo del capital. Y de ahí deriva el problema.
La nueva socialdemocracia
El aspecto más novedoso del surgimiento de nuevas izquierdas a lo largo de todo el territorio español y la radicalización de otras ya existentes (con la excepción del PSOE) es que sus inicios fueron el movimiento 15-M, cuya demanda central no fue la revolución o el socialismo, sino la democracia, señalando como el motivo de su protesta la no existencia de esta democracia en las instituciones representativas. El eslogan del 15-M “No nos representan” resume muy bien dicha denuncia. Y el otro, “No hay pan para tanto chorizo” también definió las raíces del problema de falta de democracia: el maridaje entre los grupos económicos y financieros y el establishment político (incluyendo el PSOE) y mediático (la gran mayoría de los medios).
Pero tal demanda entra en conflicto con la enorme concentración de la riqueza en España y en la mayoría de países capitalistas avanzados, puesto que poder económico se traduce en poder político. Y es ahí donde encontramos una clara contradicción entre las exigencias de mayor democracia, por un lado, y la lógica de la acumulación de capital vigente en el capitalismo de hoy por el otro. De ahí que las políticas redistributivas deban ser esenciales en un programa que exige la democratización de este país, puesto que las desigualdades (a cuyo crecimiento han contribuido las políticas del PSOE) han alcanzado unos niveles inaceptables para cualquier persona con sensibilidad democrática. La enorme hostilidad que la coalición Unidos Podemos está recibiendo se basa precisamente en este hecho. Los grandes centros de poder financiero y económico se sienten amenazados por Unidos Podemos y temen perder sus privilegios. De ahí que movilicen sus instrumentos políticos y mediáticos para destruir a dicha coalición. Y esto es lo que está pasando en este país. Agradecería al lector que si ve mérito en lo que estoy diciendo, distribuya este artículo ampliamente, puesto que por desgracia no tengo acceso a los mayores medios de información, en los cuales estoy prácticamente vetado.
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2016.05.21 15:42 ShaunaDorothy Declaración de la Liga Comunista Internacional - ¡Derrotar al imperialismo mediante la revolución obrera—Defender a Serbia! (abril de 1999) (1 - 2)

https://archive.is/rbNL0
Aunque las polémicas contenidas en esta Declaración se refieren a grupos seudosocialistas europeos, estas pueden ser aplicadas a grupos mexicanos como el reformista Partido Obrero Socialista y la centrista Liga de Trabajadores por el Socialismo (hermana menor del PTS argentino) que toman el lado del ELK de Kosovo y la OTAN, rehusándose a defender a Serbia —es decir, Clinton pone las bombas y el POS y la LTS la demagogia “socialista”. Por otro lado, están los estalinoides de la Tecla Indómita y liberales de La Nave Va que se oponen a los bombardeos imperialistas pero desde una perspectiva meramente nacionalista y reformista.
La guerra imperialista contra Serbia es ya la mayor conflagración militar en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Habiendo golpeado a Serbia por semanas con bombas y misiles crucero, hay un crescendo progresivo entre los imperialistas occidentales para una invasión a gran escala de los restos de la república de Yugoslavia dominada por Serbia. Una vez más los Balcanes se han convertido en el barril de pólvora de Europa, llevándonos a todos un paso más cerca de una nueva guerra mundial. Como internacionalistas proletarios luchando por construir un partido mundial de la revolución socialista, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) dice: ¡Derrotar al imperialismo mediante la revolución obrera! ¡Defender a Serbia contra el ataque de los EE.UU. y la OTAN! ¡Abajo con las sanciones económicas de las Naciones Unidas! ¡Todas las tropas de EE.UU., la ONU y la OTAN, fuera de los Balcanes!
Una declaración fechada el 25 de marzo de la Spartacist League/U.S. afirmó:
“Cada golpe contra el imperialismo estadounidense en los Balcanes ayudará a debilitar al enemigo de clase, proveyendo así una abertura para que la clase obrera y los oprimidos luchen contra el torrente de ataques asestados por Wall Street y sus agentes políticos, los partidos Demócrata y Republicano. Luchamos por construir el partido obrero revolucionario multirracial, forjado en el crisol de la lucha de clases, que es el instrumento necesario para dirigir a la clase obrera hacia el derrocamiento de este sistema entero basado en el racismo, la explotación y la guerra a través de una revolución socialista que le arranque la industria y el poder a un pequeño puñado de individuos asquerosamente ricos y cree una economía socialista igualitaria.”
En Europa, los brutales ataques imperialistas a Serbia están siendo llevados a cabo por gobiernos capitalistas encabezados por socialdemócratas y exestalinistas. Como el historiador militar Clausewitz dijo una vez, la guerra es la continuación de la política por otros medios. Habiendo demostrado su lealtad a la burguesía en casa al imponer la austeridad capitalista racista, hoy los socialdemócratas son incluso más vigorosos que sus predecesores de derecha haciendo el trabajo sucio del imperialismo en el extranjero. El Berliner Zeitung (25 de marzo) observó: “que un gobierno roji-verde haya mandado unidades del Bundeswehr a una intervención militar por primera vez desde la fundación de la República Federal ha salvado al país de un improductivo conflicto ideológico y político.” Al principio de la guerra las secciones de la Liga Comunista Internacional publicaron inmediatamente declaraciones desenmascarando la propaganda de guerra imperialista y buscando movilizar a los trabajadores del mundo contra sus “propias” burguesías.
La destrucción del estado obrero degenerado soviético dio paso a un agudo incremento en las guerras regionales y en las aventuras militares imperialistas, mientras un nuevo nacionalismo virulento se volvía el motor de la contrarrevolución. Los conflictos interimperialistas, previamente mantenidos a raya por la necesidad de una alianza antisoviética común estallaron de nuevo. Bajo la superficie de la actual unidad de los “aliados” de la OTAN en el bombardeo a Serbia se encuentran rivalidades imperialistas fundamentales en aumento, expresadas en la creciente guerra comercial entre EE.UU. y Europa, al igual que Japón. El mundo post-soviético se parece cada vez más al mundo de antes de 1914. Fueron las maquinaciones imperialistas atizando los odios nacionalistas en los Balcanes las que llevaron directamente a la Primera Guerra Mundial.
Hoy, el bombardeo de la OTAN es un detonador para una conflagración internacional más grande y todavía más sangrienta, que potencialmente arrastraría a Grecia, Turquía y Rusia. Mientras actúa como un policía blando para la OTAN, la denuncia de la Rusia capitalista del ataque militar de EE.UU. y la OTAN en Serbia está en línea con sus ambiciones de afirmarse como un poder imperialista regional. Tanto Rusia como EE.UU. tienen arsenales nucleares enormes, y EE.UU. ya ha mostrado su disposición de utilizar estas armas con la incineración nuclear de Hiroshima y Nagasaki en 1945. ¿Quién puede imaginar que los franceses, los ingleses o los israelíes serían algo más restringidos? El capitalismo es un sistema irracional, y el ímpetu demente de obtener ganancias y poder inherente a este sistema llevará inevitablemente a una tercera guerra mundial nuclear si no es detenido mediante la revolución proletaria internacional.
Los imperialistas hacen llover terror sobre Yugoslavia
La guerra de la OTAN contra Serbia no tiene nada que ver con los “derechos humanos” o la defensa de la población albanesa de Kosovo contra la “limpieza étnica”. Esta guerra no se trata de los albano-kosovares, es una guerra de dominación hecha para realizar los planes estadounidenses a largo plazo de insertar una presencia militar substancial de EE.UU. y la OTAN en Serbia domando o desplazando, si es necesario, a Milosevic. ¿Desde cuándo se preocupan los imperialistas por los pueblos oprimidos? Cientos de miles de inmigrantes son deportados cada año por los gobiernos europeos. De hecho, estos mismos gobiernos entraron en virtual frenesí al pensar que tendrían que abrir sus fronteras a los refugiados de Kosovo.
La LCI sigue la tradición de V.I. Lenin, cuyo “El socialismo y la guerra”, un poderoso manual de internacionalismo proletario escrito en 1915 y circulado clandestinamente entre obreros y soldados a lo largo de Europa, enseña:
“Los partidarios de la victoria del propio gobierno en la presente guerra, lo mismo que los partidarios de la consigna ‘ni victoria ni derrota’, adhieren unos y otros al punto de vista del socialchovinismo. Una clase revolucionaria no puede dejar de desear la derrota de su gobierno en una guerra reaccionaria y no puede dejar de ver que las últimas derrotas militares pueden facilitar su caída.”
Lenin hizo hincapié en que en caso de una guerra imperialista contra una nación pequeña o un pueblo semicolonial, es deber de la clase obrera no sólo luchar por la derrota del “propio” gobierno, sino también defender a las víctimas de la agresión imperialista. En la presente guerra, estamos por la defensa militar de Serbia, sin darle una pizca de apoyo político al régimen de Milosevic. Llamamos por el derecho a la autodeterminación de la población albanesa de Kosovo contra el régimen serbio-chovinista en Belgrado hasta que los separatistas albaneses se convirtieron simplemente en un peón de los designios predadores de la OTAN. Para los marxistas, el derecho democrático de la autodeterminación de los albaneses de Kosovo está ahora necesariamente subordinado a la lucha contra el bombardeo imperialista y la amenaza de invasión.
De hecho, el baño de sangre multilateral nacionalista en los Balcanes fue instigado directamente por los imperialistas en su carrera para destruir a la antigua Yugoslavia a través de la contrarrevolución capitalista. La República Federal Socialista de Yugoslavia nació de la Segunda Guerra Mundial, cuando los partisanos comunistas de Tito lucharon contra la ocupación del Wermatch alemán nazi al igual que contra la Ustasha fascista croata y los monárquicos chetniks serbios. Los partisanos de Tito fueron la única fuerza en Yugoslavia durante la guerra que se opuso al comunalismo. Pero los ideales socialistas y democráticos a los que el régimen de Tito apelaba públicamente fueron enterrados por las deformaciones burocráticas y las limitaciones inherentes al estalinismo, con su programa de construir el socialismo en un solo país. Tito introdujo el “socialismo de mercado”, que abrió a Yugoslavia a la economía imperialista y reforzó las disparidades entre las diversas regiones, alimentando el nacionalismo que resurgía.
Después de la muerte de Tito, la burocracia comenzó a fracturarse a lo largo de líneas nacionales. Milosevic, que promovió las “reformas de mercado” al frente del banco central, comenzó su carrera política apelando al chovinismo por una “ Serbia mayor” particularmente contra los albaneses de Kosovo. En esto, encarnaba el nexo entre la restauración capitalista y el nacionalismo. Pero Milosevic no estaba solo en este sentido. Su contraparte croata, Franjo Tudjman, idolatra a la Ustasha fascista de la Segunda Guerra Mundial —un títere de los nazis alemanes— y el líder bosnio Alija Izetbegovic es un nacionalista rabioso y un reaccionario islámico. Los marxistas se oponen al veneno del nacionalismo y luchan por la unidad clasista de los trabajadores de Serbia, Croacia, Eslovenia, Bosnia, Macedonia, Montenegro y Kosovo para derrocar a todos los sangrientos regímenes nacionalistas de la región, desde Milosevic a Tudjman. ¡Por una Federación Socialista de los Balcanes!
La crisis terminal de la Yugoslavia titoista vino a principios de 1991, cuando los gobiernos nacionalistas de derecha recién electos en Croacia y Eslovenia declararon su secesión del estado federado. Alemania entró en escena para aplanar a sus aliados Europeos para que reconocieran su independencia. EE.UU. se unió entonces a Alemania poniendo todo su peso detrás de una Bosnia independiente bajo la dirección de fuerzas nacionalistas musulmanas. En Croacia, los Estados Unidos y Alemania proveyeron al régimen fascistoide de Tudjman no sólo con grandes cantidades de armamento moderno, sino también con entrenamiento y asesores de alto nivel. Esto le permitió al ejército croata a mediados de 1995, en conjunto con el ataque aéreo de la OTAN, derrotar a las fuerzas serbias. Cientos de miles de serbios fueron expulsados por las fuerzas croatas en el mayor acto individual de “limpieza étnica” de la guerra. Al mismo tiempo, EE.UU. financiaba y armaba secretamente a los asesinos fundamentalistas islámicos en Bosnia incluyendo a los asesinos muyajedin que lucharon contra el ejército soviético en Afganistán.
Euro “socialistas”
La guerra es una prueba decisiva para los revolucionarios. Trotsky insistió en que una posición proletaria en la guerra requería “una ruptura verdadera y completa con la opinión pública oficial sobre la cuestión más candente de la ‘defensa de la patria’.” La falsa izquierda prueba el punto de Trotssky por la negativa. Se unen al grito de guerra imperialista sobre el “pobrecito Kosovo” mientras rechazan la defensa de Serbia, cuyo derecho mismo a la existencia nacional está bajo el ataque de los poderes imperialistas. A pesar de una chapa pacifista de oposición al bombardeo, marchan unidos detrás de los objetivos bélicos de sus propios imperialismos y de los gobiernos socialdemócratas o frentepopulistas, cuyas elecciones apoyaron. El camuflaje: detener el bombardeo de la OTAN; el mensaje: váyanse a la guerra en los Balcanes con tropas terrestres bajo el control de la Unión Europea (UE). Para los izquierdistas de la “muerte del comunismo” de hoy, que hace mucho abandonaron toda convicción en la capacidad revolucionaria del proletariado, ¡los sanguinarios imperialistas —estén bajo la bandera de la ONU, de la UE o de la OTAN— son el medio para llevar los “derechos humanos” a los oprimidos del mundo!
En su propaganda supuestamente “antibélica”, la “izquierda” europea está actuando simplemente como el vocero de sus propias burguesías imperialistas, cuyos intereses ciertamente no son los mismos. “La asociación con la OTAN en la crisis yugoslava es simplemente una capa que cubre las grandes diferencias entre los EE.UU. y sus aliados europeos” dijo un antiguo oficial de la ONU al Chronicle de San Francisco. El mismo artículo (15 de abril) citó a un rango de personas de izquierda a derecha “que veían la intervención en Kosovo como un esfuerzo apenas disfrazado de imponer la voluntad de Washington en el futuro de Europa.” En Francia, el Chronicle notó: “los comentarios en los periódicos son tan constantemente hostiles a EE.UU. que un lector bien podría imaginar que París está en guerra con el Pentágono y no contra el ejército yugoslavo”, mientras el antiguo canciller alemán Helmut Schmidt se quejó de estar “agarrado del cuello por los estadounidenses”.
Así, la “izquierda” abre terreno a su propia clase dominante capitalista: su “antiamericanismo” es un substituto barato y un obstáculo al internacionalismo proletario antiimperialista. Nadando con la corriente de la “opinión pública” burguesa, las consignas de la “izquierda” coinciden con la de los fascistas descarados; por ejemplo, en Alemania los nazis levantan el llamado “¡Ni una gota de sangre alemana por intereses extranjeros!”.
Probablemente los más descarados de los “izquierdistas” pro-guerra sean los antiguos partidos estalinistas, ejemplificados por el PC francés, que está desde luego en el gobierno. Titulado: “Europa y Francia deben participar en la construcción de la paz”, un folleto firmado por el PCF junto con la Ligue Communiste Revolutionnaire (LCR) en Rouen se quejaba de que el bombardeo de la OTAN no se ha desecho de Milosevic: “¡Milosevic aún está en su lugar! ¡Los albaneses están siendo cazados o masacrados! Estos son los primeros resultados de la aventura militar. En contraste, la paz en la región implica apoyo activo y determinado a las débiles fuerzas sociales y democráticas que luchan contra las dictaduras nacionalistas y por los derechos de las minorías étnicas.”
Los falsos trotskistas de la LCR, la organización francesa del Secretariado Unificado (S.U.), son más explícitos al tocar los tambores de guerra en su propia prensa. La LCR llamó abiertamente por la intervención militar imperialista en Kosovo bajo la Organización para la Cooperación y Seguridad de Europa (OSCE) —un bloque militar dominado por Europa— o las Naciones Unidas. En su número del 1§ de abril, Rouge declaró:
“La OTAN no era la única, y sobre todo no la mejor, pieza clave para un acuerdo. Las condiciones para una fuerza policiaca multinacional (compuesta principalmente de serbios y albaneses) podrían ser encontradas bajo el auspicio de la OSCE para hacer cumplir un acuerdo de transición.”
A la semana siguiente una declaración de Rouge llamaba por un acuerdo con Serbia que pudiera ser vigilado por “una fuerza multinacional bajo el control de la ONU”. La ONU —verdaderamente una cueva de ladrones y sus víctimas— ha sido un instrumento del militarismo imperialista desde la guerra de 1950-53 contra el estado obrero deformado de Corea del Norte hasta la masacre de decenas de miles de iraquíes en la guerra de 1991 en el Golfo Pérsico.
El S.U. de Alain Krivine está actuando como el vocero de los intereses del imperialismo francés, contraponiendo a la intervención de la OTAN dominada por EE.UU. el llamado por una fuerza expedicionaria imperialista Europea en los Balcanes. Rifondazione Comunista (RC) en Italia y el PDS en Alemania (al igual que algunos miembros del SPD, como el expresidente del partido, Oskar Lafontaine) promueven mucho el mismo tipo de antiamericanismo. Aunque el gobierno de EE.UU. es la principal potencia militar imperialista, este intento de pintar a los estados imperialistas europeos como más benévolos que los EE.UU. no es sino vil socialpatriotismo. ¿Supuestamente, entonces, la burguesía alemana de Auschwitz es moralmente mejor que su contraparte estadounidense? ¿Y qué hay de la sucia historia del colonialismo francés en Argelia e Indochina o la historia del imperio británico de saqueo y asesinato en Irlanda, el subcontinente indio y el Medio Oriente? Y fue la burguesía italiana la que inventó los campos de concentración en Libia, la que usó por primera vez gas venenoso contra la población etiope y la que llevó a cabo innumerables actos de carnicería en los Balcanes durante la Segunda Guerra Mundial.
La organización seudotrotskista francesa Lutte Ouvrière (LO) tiene una bien merecida reputación por adaptarse a los atrasados prejuicios de la clase obrera al ignorar la opresión especial, ya sea ésta opresión de la mujer, homofobia, racismo o la cuestión nacional en Francia, ya que junto con el resto de la falsa izquierda niega el derecho a la autodeterminación de los vascos en Francia. Pero ellos también se han vuelto repentinamente campeones del derecho a la autodeterminación del pueblo de Kosovo. En una editorial en su número del 9 de abril, el líder de LO Arlette Laguiller escribe: “Si el gobierno francés, al igual que otros gobiernos occidentales, estuviera ayudando realmente a los kosovares, sería evidente y no veríamos las líneas interminables de refugiados que vemos en la TV.” A pesar de su supuesta oposición a los ataques militares de la OTAN, la lógica de esta posición es que los imperialistas deberían intervenir más decididamente y aplastar realmente a los serbios. Satanizando a Milosevic —en vez de a los imperialistas— como el principal enemigo en este conflicto, LO sirve como un apologista de izquierda para la burguesía.
En la misma línea, la minúscula International Bolshevik Tendency (IBT), que desprecia la independencia de Quebec y es notoria de manera más general por su indiferencia ante los derechos de los pueblos oprimidos, como los católicos de Irlanda del Norte, hoy aúlla por la “independencia para Kosovo” —aparentemente sólo luchan por la independencia de aquellos que tienen patrocinio imperialista—.
En Italia, Rifondazione predica confianza en la ONU y llama por una conferencia de potencias capitalistas europeas para resolver la crisis de los Balcanes. RC se revuelca en el antiamericanismo para darle una coartada a su apoyo a su propia clase gobernante. El llamado de RC para cerrar la base aérea de la OTAN en Italia es levantado desde la perspectiva del nacionalismo italiano y en el interés de una Europa capitalista más fuerte dirigida contra sus rivales imperialistas (como EE.UU.). Nosotros los trotskistas apelamos no al estado burgués, sino al proletariado italiano para movilizar acciones obreras contra las bases de EE.UU. y la OTAN, desde las que está siendo lanzada una guerra mortal contra los intereses de todos los trabajadores —serbios, italianos, albaneses y estadounidenses—. Nosotros decimos: ¡Aplastar a la alianza contrarrevolucionaria de la OTAN a través de la revolución obrera!
Un suplemento de cuatro páginas del 10 de abril de Proposta, la flácida “oposición de izquierda” de RC no llama nunca por el retiro inmediato de las tropas italianas de los Balcanes. Proposta apoyó al previo gobierno burgués de “Olivo”/RC que invadió Albania.
El socialchovinismo es la defensa del “interés nacional”; es decir, llamar a la clase obrera a identificarse con los fines imperialistas de la clase dominante capitalista. Significa el abandono explícito de la lucha de clases por parte de los dirigentes sindicales procapitalistas. Así, los burócratas italianos del Cgil-Cisl-Uil retiraron su llamado a una huelga de ferrocarriles apenas estalló la guerra. ¡Los trabajadores serbios no son los enemigos de los trabajadores ferroviarios italianos! ¡El principal enemigo es la burguesía italiana!
Como afirmó Lenin: “El contenido ideológico y político del oportunismo y del socialchovinismo es uno y el mismo: la colaboración de las clases en vez de la lucha entre ellas, la renuncia a los medios revolucionarios de lucha y la ayuda a ‘su’ gobierno en la difícil situación por la que atraviesa, en lugar de la utilización de sus dificultades para la revolución.” Los líderes sindicales reformistas son sobornados con las migajas de las ganancias capitalistas. En Francia los sindicatos obtienen más ingresos del estado y los capitalistas que de sus miembros. Grupos seudoizquierdistas como LO y la LCR emulan esta corrupción política tomando sus subsidios financieros del estado burgués. ¡Pero el que paga las cuentas dicta el compás político! ¡Luchamos por la completa independencia de los sindicatos del estado burgués!
Bajo el impacto de una guerra de gran importancia en Europa, que involucra a las potencias imperialistas, presencíamos el espectáculo de los “revolucionarios” y “los antiimperialistas” de otros tiempos, uniéndose a las marchas proimperialistas de guerra. Los centristas de Workers Power se unieron a la profundamente laborista Alliance for Workers Liberty [Alianza por la Libertad de los Trabajadores] en una marcha de “Ayuda obrera a Kosovo” el 10 de abril, que estaba dominada por banderas de la OTAN y albanesas y con pancartas que gritaban “buena suerte, OTAN” y “OTAN, es ahora o nunca”. La “Ayuda obrera a Kosovo” está moldeada en la “Ayuda obrera a Bosnia”, iniciada en 1993, que, bajo la guisa de proveer ayuda humanitaria a los trabajadores en Bosnia, promovió el apoyo al gobierno Bosnio musulmán y trabajó hombro con hombro con las tropas de la ONU en la guerra fratricida entre serbios, croatas y musulmanes por lo que sirvió como el disfraz para la intervención militar imperialista dirigida en contra de los serbios bosnios.
Una declaración distribuida en una reunión pública el 30 de marzo en la ciudad de Londres por la internacional de WP, la League for a Revolutionary Communist International (LRCI, Liga por una Internacional Comunista Revolucionaria), llamó a defender a los serbios contra el ataque de la OTAN —¡“aunque no en Kosovo al que no tienen el derecho de ocupar”!—. Al mismo tiempo, WP alienta a los separatistas albaneses “a tomar ventaja total del bombardeo imperialista para expulsar a las fuerzas ‘yugoslavas’”, y añaden “si la principal preocupación [de Clinton y de Blair] fueran los kosovares reconocerían su estatidad, y le darían al ELK (Ejército de Liberación de Kosovo) las armas para expulsar a las tropas serbias”. Esto es una descarada apelación a los imperialistas de la OTAN.
Workers Power ha apoyado de hecho cualquier fuerza reaccionaria en los Balcanes (incluso en Serbia) siempre y cuando esté opuesta a Milosevic, el principal enemigo actual de los imperialistas. Así, en junio de 1991 cuando el IV Reich alemán estaba maquinando la destrucción del estado obrero deformado yugoslavo, llamaron por el reconocimiento inmediato de las declaraciones de independencia capitalistas restauracionistas de Eslovenia y de Croacia. Un año después, el afiliado austríaco de WP, el ArbeiterInnenstandpunkt, estuvo involucrado en un “frente unido” con la rama local del Renacimiento Nacional Serbio de Vuk Draskovic, una organización de monarquistas gran serbios y chetniks, en aquel entonces en oposición a Milosevic. Durante los ataques aéreos de la OTAN en 1995, WP se negó incluso en papel a defender a los serbios bosnios en contra del imperialismo.
No podría ser más claro que los falsos izquierdistas son socialchovinistas cuya línea de fondo es apoyar las metas de la guerra imperialista en los Balcanes, pese a las contorsiones teóricas que hacen al tratar de reconciliar su oposición de palabra a la OTAN con su apoyo al separatista Ejército de Liberación de Kosovo, que es ahora un simple peón de la OTAN. En contra de los socialchovinistas de estas épocas, Lenin polemizó contra Karl Kautsky, un líder central del SPD alemán quien durante la primera guerra interimperialista mantuvo “fidelidad de palabra al marxismo con la subordinación, en los hechos, al oportunismo”. Lenin escribe que “Kautsky ‘concilia’ el pensamiento fundamental del socialchovinismo, la aceptación de la defensa de la patria en la guerra actual, con una supuesta concesión a la izquierda, bajo la forma de abstención al votarse los créditos, con la manifestación verbal de una postura oposicionista, etc.” (Lenin, “El socialismo y la guerra”, 1915). Pero los “izquierdistas” de nuestros días, como Workers Power, están ciertamente mucho más a la derecha de Karl Kautsky.
Fue necesario el inicio de la primera guerra imperialista mundial (la Primera Guerra Mundial) y una orgía de chovinismo para destrozar a la II Internacional y para que los “socialistas” de aquella época dirigieran a la clase trabajadora a la matanza. Hoy, conforme son arrojadas las primeras bombas sobre los pueblos de los Balcanes, los que se hacen pasar por la “izquierda” ya se habían postrado desde antes ante su propio imperialismo. Frente a la Primera Guerra Mundial, Lenin llamó a los obreros a hacer de la guerra interimperialista una guerra civil en todos los países beligerantes, exigiendo una escisión de los auténticos socialistas de la II Internacional.
La postración ideológica de la falsa izquierda ante el imperialismo refleja sus muchos años de apoyo al imperialismo occidental contra la Unión Soviética en nombre de la “democracia” y “los derechos humanos”. Mientras existieron la Unión Soviética y los estados obreros deformados de Europa Oriental, como trotskistas, llamamos por su defensa militar incondicional contra el imperialismo y la contrarrevolución interna. Luchamos por una revolución política proletaria para echar a las burocracias estalinistas nacionalistas. En contraste, la falsa izquierda apoyó a todo tipo de fuerzas procapitalistas en el nombre del “antiestalinismo”. El capitalista de estado Socialist Workers Party británico (SWP, Partido Obrero Socialista) de Tony Cliff y sus satélites, y falsos trotskistas como el S.U. y Workers Power (éste último con algunas contradicciones) todos se opusieron a la intervención del Ejército Rojo en Afganistán, el último acto objetivamente progresista de la burocracia del Kremlin. A principios de los 80 se unieron en ferviente apoyo a la Solidarnosc polaca patrocinada por la CIA y el Vaticano, que estuvo en la primera línea de la campaña por la restauración capitalista en Europa Oriental. Una década más tarde, todos estos grupos vitorearon a Yeltsin y sus “demócratas” proimperialistas mientras lanzaban la contrarrevolución que destruiría la Unión Soviética.
El SWP, que se regocijó cuando el nuevo laborismo fue electo, sigue al laborismo de “izquierda” de Tony Benn, al decir, “Tony Benn se opuso a la guerra de las Malvinas, a la Guerra del Golfo y a esta guerra” (folleto del SWP, “Alto a la guerra”, abril de 1999). Tony Benn es un nacionalista de la “pequeña Inglaterra” quien llamó por sanciones de la ONU durante la Guerra del Golfo y que ahora se queja de que el bombardeo no tiene la autorización de la ONU. Mientras tanto, la prensa del Socialist Party (antes “Militant”) llama por la “acción obrera para derrocar a Milosevic” (Socialist, 16 de abril) mientras que, no es necesario decirlo, nunca llaman a los obreros británicos a derrocar al capitalismo británico.
Políticamente aparte de la multitud británica del “pobrecito Kosovo”, está el Socialist Labour Party (SLP, Partido Laborista Socialista), dirigido por el lider de los mineros, Arthur Scargill. Un comunicado de prensa del SLP del 24 de marzo, cita a Scargill y tacha correctamente al Primer Ministro del Partido Laborista, Tony Blair, de asesino. Señalaba la hipocresía de los imperialistas, indicando que “la Gran Bretaña sigue ocupando parte de Irlanda”. Sin embargo, la declaración de Scargill de que el bombardeo se realiza “sin siquiera la hoja de parra de una resolución de seguridad de las Naciones Unidas” implica confianza en esa institución de los imperialistas. Una declaración más izquierdista hecha por el Normanton Constituency del SLP se titula: “Defender a Yugoslavia e Irak —Luchar contra el imperialismo”. La declaración señala correctamente al New Labour Party de Blair como “antiobrero, proimperialista”. Dice, “Nosotros creemos firmemente en el principio del derecho de las naciones a la autodeterminación, y en el caso de Yugoslavia eso significa el derecho de una nación soberana a resolver sus propios problemas.” Sin embargo, las dos declaraciones del SLP son acríticas sobre el virulento chovinismo serbio de Milosevic.
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/SERBIA.HTM
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2016.03.30 10:19 EDUARDOMOLINA PABLO IGLESIAS.- Mi cabeza política se hizo en Italia.- ctxt

http://ctxt.es/es/20160323/Politica/5015/Entrevista-Pablo-Iglesias-gobierno-España-Entrevistas-Elecciones-20D-¿Gatopardo-o-cambio-real.htm
Como Podemos, Pablo Iglesias tiene al menos dos almas. En la distancia corta es un tipo tímido, pausado, bien articulado, culto sin llegar a la pedantería --aunque a ratos se pone un poco cursi, no llega a caer en la novela rosa. Se diría que este Iglesias profesoral es una persona distinta a la fiera corrupia que se zampaba a los más agresivos contertulios televisivos de Intereconomía o La Sexta, muy diferente del tribuno que un día lanza cal viva contra las bancadas socialistas para luego susurrarle a Pedro Sánchez “solo faltamos tú y yo”.
Esta multiplicidad de personalidades resume también la montaña rusa existencial en la que vive Podemos, un partido-niño formado por mil mareas, orígenes, corrientes: comunistas gramscianos de la vieja IU, activistas de la PAH, populistas criados en Laclau y curtidos en asesorías peronistas y bolivarianas, humildes indignados del 15M, cristianos de base de las periferias urbanas, profesores, doctores y analistas del CEPS, En Comú, Andalucía, Guanyem…
Viviendo y muriendo de éxito a la vez, víctima y beneficiario de sus contradicciones y su indefinición asamblearia, Podemos se ha convertido en solo dos años en la gran esperanza de la izquierda europea, una vez certificada la claudicación de Syriza ante la Troika. Tras revolucionar el mapa municipal y tomar el poder en las grandes ciudades, y después de sacar cinco millones de votos el 20D, Podemos y sus confluencias viven un periodo convulso: enfrentamientos, filtraciones, dimisiones, ceses... Nadie sabe cómo acabará este enorme lío. Pero la impresión es que Iglesias ha tomado las riendas en Madrid y ha dejado desarmado a su amigo y número dos, Íñigo Errejón, al que conoció en la Facultad de Políticas de Somosaguas (Madrid) cuando él tenía 23 años y Errejón 18, y al que durante la entrevista se referirá, entre bromas y veras, con estas palabras: “Nunca ha dejado de ser el benjamín”.
Iglesias parece transformado, más conservador, mucho más cauto y conciliador. Cuando se le pregunta por el pacto con el PSOE, no pone reparos, líneas rojas, ni exigencias. Oyéndole, se diría que su estrategia pasa hoy por dos opciones que en realidad son solo una: o gobernar con el PSOE casi sin condiciones, o repetición de elecciones sin dejarse culpar del adelanto.
El líder de Podemos (Madrid, 1978) llega puntual a la sede de CTXT para una conversación de una hora con miembros del consejo editorial y la redacción --Miguel Mora, Soledad Gallego-Díaz, Ignacio Sánchez-Cuenca, Mónica Andrade y Willy Veleta-. Va acompañado por un séquito de cuatro jóvenes asistentes que no se despegan del móvil. Tiene ojeras y mala cara: un reciente cólico nefrítico, provocado, explica, por una pequeña piedra en el riñón que todavía no ha expulsado.
Es martes 22 de marzo, y hace solo un rato que se han producido los atentados de Bruselas. A mitad de la hora pactada, Iglesias y los suyos tienen que salir corriendo para acudir al homenaje a las víctimas organizado por el ayuntamiento madrileño. Poco después, completamos la entrevista por el móvil: más de 100 minutos, que publicamos de forma íntegra, dividida en cuatro bloques: Pablo, según Iglesias; La crisis de Podemos; España, pacto o elecciones, y ¿Otra Europa es posible?
BLOQUE 1. PABLO, SEGÚN IGLESIAS.
"Políticamente soy un italiano. Mi cabeza política se hizo en Italia"
¿Querría explicar en cinco o seis frases quién es Pablo Iglesias?
Soy tímido, aunque no lo parezca. Amante de una cierta soledad para leer, para ver películas, para ver series. Al mismo tiempo con una enorme pasión para las cosas. Necesito la pasión para hacer cualquier cosa. Con mucha pasión por aprender, y con mucho que mejorar. Fundamentalmente, un tipo sencillo. Una de las cosas que más me gustan es cuando la gente que acaba de conocerme me dice: ‘Hostia, eres un tipo bastante normal’.
Más normal de lo que parecía en la tele…
Claro, ese contraste sorprende a mucha gente. Una cosa que me han dicho y que me encanta es: ‘Ganas mucho en la distancia corta’.
¿Qué recuerdos tiene de la infancia? ¿Se siente soriano?
Sí, sí. Decía Rilke que la patria de uno es su infancia, y mi patria tiene una localización geográfica muy clara, que es Soria. Yo pasé en Soria desde los 2 años hasta los 13.
¿Eso curte, no?
Sí, claro, se pasa frío. Pero para ser niño Soria es una ciudad maravillosa. Yo iba por ahí con mi bicicleta tranquilamente. Toda la memoria sentimental de mi infancia está asociada a lugares de Soria. Si la patria de uno es la infancia, Soria es mi patria.
Después de Soria vino a Madrid, y estudió de todo… ¿Le enseñaron todo lo fundamental para ser político en la universidad y los másteres, o es un trabajo más duro de lo que pensaba?
Yo creo que es un trabajo como otro cualquiera, que no debería ser una profesión, sino una actividad a la que uno dedica un cierto tiempo. Es una actividad además que tiene que practicar gente con perfiles muy distintos. A mí me encanta estudiar. Las dos cosas que más me han gustado en la vida es recibir clase y dar clase. Supongo que eso me ha hecho aprender cosas que luego me han sido útiles en la política, pero la experiencia práctica no la sustituye nada. En estos dos años he aprendido una barbaridad y sigo aprendiendo mucho.
¿Más que leyendo?
Hace poco volví a releer El Príncipe, que lo había leído antes dos veces por lo menos. Es curiosísimo que al leerlo al mismo tiempo que estás practicando la política, cambia completamente… Recuerdo que tenía los subrayados originales míos, y en los nuevos prestaba atención a otros elementos. Supongo que eso tiene que ver con practicar la política de manera tan intensa y directa...
¿Maquiavelo tenía más razón de la que pensaba?
No es tanto más razón, sino que en realidad lo que está escribiendo Don Nicolás es un manual con un enorme sentido práctico. Maquiavelo no es un erudito metódico. Como diría Gramsci, es un hombre de acción. Está siempre pensando en la acción, y logra aislar la política como disciplina de otro tipo de consideraciones. Es impresionante el enorme sentido común de las reflexiones del libro, incluso cuando es un tipo del siglo XVI que está pensando en las repúblicas y en los Estados italianos, que es lo que tiene a mano, tomando las experiencias de la Roma y la Grecia clásicas... Han pasado muchas cosas en estos 500 años, y aun así tiene reflexiones magníficas.
¿Le da tiempo a leer la prensa cada día? ¿Lee papel o solo Internet?
Leo los dosieres que me prepara el equipo.
¿Los clippings, en papel grapado?
Depende, si lo puedo imprimir lo imprimo y lo grapo. Si no, lo leo en el ordenador, o los días que tengo que salir muy temprano lo leo en el teléfono. En esos dosieres viene un resumen con una sección de artículos de opinión que me prepara el equipo. La verdad es que leo más prensa que nunca, esa selección me hace leer artículos muy valiosos.
¿Le ponen artículos de CTXT?
Sí, de vez en cuando. Algún editorial malvado vuestro he leído, en el que nos dabais caña. Luego están algunos imprescindibles. Uno de los articulistas que nunca falla, lo digo siempre, es Enric Juliana. Para mí, el análisis diario de Juliana es como ir a misa para la gente de comunión diaria.
Albert Camus decía que un país vale lo que vale su prensa. ¿Cómo ve la situación de los medios en España?
Era bastante cruel Albert Camus al decir eso con muchos países. Un político profesional solo puede hablar bien de la prensa. Punto y final.
Pregunta un lector: ¿Cree que su política, de tan buen e infinito trato con los medios, está siendo efectiva?
Es inevitable. Yo creo que la política, entre otras cosas, es una definición de la realidad. Nunca ha estado la política tan mediatizada por los medios como ahora, y mira que llevan décadas con eso. Seguramente los medios son el terreno fundamental de la política, y eso tiene que implicar mucho tiempo y muchas técnicas para que la comunicación funcione. Eso es así desde hace mucho tiempo, pero yo diría que cada vez más.
Y hace falta tragar mucha quina, imagino.
Eso es inevitable. Recuerdo un político conservador, con el que hablaba en el Parlamento Europeo, que me decía: “Mira, esto que hacemos nosotros consiste en levantarse por la mañanas y que te sirvan un plato con un sapito, y a ese sapito le tienes que echar sal, le tienes que echar pimienta… lo que quieras, pero te lo tienes que comer todas las mañanas…”. Y eso es así.
Manolo Monereo ha escrito en Cuarto Poder que hay una cacería organizada por PRISA y los poderes financieros para acabar con Podemos. ¿Cree que es cierto? ¿Se siente acosado?
Monereo es un sabio, es uno de los intelectuales de la izquierda más lúcidos, y con muchísima experiencia. Creo que en los últimos artículos y también en este señala algunas de las claves de lo que está ocurriendo.
Hay un personaje en The Wire que dice “This is the Game!”, y efectivamente este es el juego en el que estamos; y es lógico que a nosotros nos den caña, es parte de las reglas del juego.
Por cierto, usted y Juan Carlos Monedero llevan años ejerciendo de periodistas / analistas y presentadores. ¿Aprendieron de Beppe Grillo? ¿No le parece una forma de intrusismo que un líder político haga periodismo?
En realidad a mí, desde que empezamos a hacer La Tuerka, me entusiasmaba dirigir y presentar una tertulia que siempre ha querido tener un estilo diferente al de las tertulias convencionales o al de otras tertulias, ni mejor ni peor, simplemente diferente. Creo que tanto La Tuerka como Fort Apache se han ganado un enorme prestigio por eso, hasta el punto de que nos han dado premios en facultades de Periodismo... Eso es un honor y al mismo tiempo un placer; si alguien se ha sentido ofendido por el intrusismo, nosotros lo hacemos desde mucho antes de que existiese Podemos, nos entusiasmaba hacerlo, y nos sigue entusiasmando...
En el artículo que publicó en New Left Review en julio del año pasado hablaba de “el pueblo de la televisión”. ¿Cómo puede un tipo que ha estudiado en Cambridge y Suiza ser tertuliano en Intereconomía?¿Es su personaje político un producto de la TDT y las tertulias?
En realidad en Intereconomía había días en los que no se discutía mal, más o menos te dejaban expresarte. Pero para nosotros era una cuestión fundamental: habíamos llegado a la conclusión de que los medios de comunicación, y en particular los formatos de las tertulias políticas, eran el instrumento fundamental para generar imaginario. Nos habíamos dado cuenta de que el estilo que nosotros manejábamos en la universidad, cuando dábamos charlas o hacíamos seminarios, se alejaba mucho de las técnicas a través de las cuales se informaba o formaba la opinión. Intentamos ser rigurosos y amenos, sabiendo que las técnicas de la comunicación se basan en el mundo audiovisual y que teníamos que intentar manejar esas técnicas, siendo al mismo tiempo rigurosos. Intereconomía, La Sexta Noche y Las Mañanas de Cuatro fueron como un entrenamiento. Recuerdo muchos de esos debates con muchísimo cariño. Y debatiendo en Intereconomía conocí a gente muy valiosa. A Javier Nart, que ahora es eurodiputado de Ciudadanos y es un hombre maravilloso, al que quiero mucho, lo conocí en El Gato al agua; al señor Alejo Vidal-Quadras, con el que me separan muchísimas cosas a nivel ideológico pero que me parece un hombre inteligente, también. Y también allí fue la primera vez que escuché debatir a Francesc Homs, de Democràcia i Llibertat. Allí aprendí muchas cosas...
En aquel artículo, analizaba “la incipiente crisis del régimen postfranquista, enfangado en la corrupción y la recesión económica, y las oportunidades que ello ofrece a una formación política popular que movilice el descontento social de los indignados…”. ¿Cree que han aprovechado esa situación y están haciendo todo lo posible para mitigar ese descontento? ¿No cree que el “régimen” está todavía muy vivo?
Efectivamente, nos enfrentamos a adversarios poderosísimos que están acostumbrados a ganar siempre, incluso cuando parece que no han ganado a veces ganan también, pero el juego es así. De momento, lo que hemos conseguido creo que nadie se lo podía imaginar, creo que las élites nunca vieron un actor con las capacidades que ha demostrado Podemos. Eso no quiere decir que a partir de ahora no vaya a ser difícil, es más, va a ser mucho más difícil, cada vez va a ser más difícil y yo creo que eso se nota. Nosotros fuimos capaces de patear el tablero, de reponernos y salir muy reforzados de ataques muy agresivos. Me acuerdo perfectamente de lo que me preguntaban en las entrevistas en octubre o noviembre, y creo que tuvimos un resultado electoral espectacular. Pero eso no cambia que la situación económica del país es difícil, que el poder de las élites es enorme, que nosotros podemos sufrir el desgaste de nuestras contradicciones y que la política no termina de... Es extremadamente complicado. Bueno, pues tendremos que adaptarnos y seguir combatiendo, haciendo eso que pedía Gramsci: “Necesitamos toda la fuerza, toda la inteligencia y toda la ilusión en un combate que es difícil y donde el adversario siempre es muchísimo más poderoso”.
Eso recuerda un poco al Atleti del Cholo Simeone, una especie de tercera vía insumisa y solidaria contra la bipolaridad... deportiva y política.
Siempre me ha entusiasmado el Cholo Simeone y su Atlético de Madrid por eso. Es un equipo con menos recursos deportivos que los grandes y sin embargo con una enorme pasión y un estilo muy descarado y muy disciplinado al mismo tiempo. Y probablemente por eso el Cholo ha conseguido colocar a su equipo al nivel del Real Madrid o del Barça, y eso a mí me gusta. Me gusta su carácter.
Uno de sus lemas es "No consuman". Hay un video de 2013 en el que usted dice que le indigna que IU aceptara una consejería de Turismo en Andalucía y no exigiera un telediario. Eso son las cuotas de la RAI... Y añadía que en Turismo solo se podía crear empleo…
En aquella época podía decir lo que me diera la gana, no había consecuencias en lo que decía. Ahora tendría que ser mucho más prudente. Pero básicamente la idea que pretendía transmitir es que si haces política y vas a gobernar, quizá tenga sentido, sobre todo si lo vas a hacer desde una posición de debilidad, intentar intervenir en aquellas áreas que son más importantes y donde realmente se pueden lograr cambios en la vida de la gente o en la construcción del relato, que es una cosa fundamental en política. Y eso lo sigo pensando.
¿En un hipotético acuerdo de gobierno con el PSOE, incluirían una reivindicación de ese tipo? ¿Controlar los informativos?
Pero no necesariamente para que estuviéramos nosotros. Nosotros tuvimos un debate sobre si gobernar o no con el Partido Socialista y al final todos tuvimos claro que si gobernamos, gobernamos. Si vamos en serio, vamos en serio. Y eso quiere decir que asumimos todas las contradicciones, todos los problemas, que podremos hacer cosas mal, que nos van a dar duro… Pero que no vamos a hacer esto a medias. Gobernar implica asumir responsabilidades de gobierno y asumirlas en muchos ámbitos, las que puedan ser aparentemente más sencillas y más inocuas pero las más importantes también. Yo creo que eso forma parte del estilo de Podemos desde el principio. No nacimos para ser una fuerza política testimonial o subalterna, sino para intentar ganar. A veces lo conseguiremos, a veces no, haremos cosas bien y cosas mal, pero desde el principio nuestra mentalidad ha sido ganadora. Creo que esa es una de las cosas que explica también la caña que nos dan. Hemos sido y somos muy osados y muy descarados, y es lógico que quien lleva muchos años en esto diga: pero bueno, ¿qué os habéis creído? Seguramente, si no hubiésemos sido así, no estaríamos donde estamos.
Hablemos de Italia, ¿qué aprendió allí?
Estuve primero de Erasmus cuando estudiaba cuarto de Derecho. Ese viaje me cambió la vida, también políticamente. Podría decir que políticamente soy un italiano, en Italia hice mi cabeza para pensar la política. Después he estado muchas más veces para viajes más cortos, y en 2007 estuve seis meses redactando mi tesis doctoral en Florencia… El Erasmus lo hice en Bolonia. Era muy importante políticamente, con una histórica alcaldía del Partido Comunista prácticamente desde después de la Segunda Guerra Mundial… Bologna La Rossa, la capital de la Emilia Romagna… Esos lugares tan importantes para el desarrollo italiano. Allí aprendí muchísimo.
¿Conoció los centros sociales? ¿Leyó a Gramsci y a Agamben, a los que tanto cita?
Cuando llegué era militante de las Juventudes Comunistas, con todas sus cosas bonitas y sus encantos. Era una organización muy clásica, muy dogmática, y además no era muy habitual entre los cuadros de las juventudes tener una formación cultural amplia. Había excepciones, en aquella época conocí a Manolo Monereo, y desde entonces le empecé a admirar muchísimo. Italia era otro planeta. Cuando vi los centros sociales, cuando vi las librerías, cuando me empecé a adentrar en las historias de los movimientos sociales de los años 70… Se abrió otro mundo. Allí conocí a amigos con los que después he coincidido en Podemos: a Gemma Ubasart, que también estaba de Erasmus. Allí empezaron una serie de lecturas, aprendí un idioma que no tiene la misma utilidad que el inglés... Pero para la política saber italiano marca la diferencia. Poder leer Il Manifesto, La Repubblica, tener acceso a unos textos que solo están en italiano… Italia tuvo mucha influencia sobre algunas generaciones de activistas madrileños y de otros lugares, y seguramente tiene mucho que ver con la forma en la que se hizo Podemos.
¿Estaba en Génova cuando sucedió la masacre de la Escuela Díaz?
Estaba en el autobús volviendo a España, era uno de los portavoces del Movimiento de Resistencia Global de Madrid, y como hablaba italiano estuve en la avanzadilla. Fue un movimiento que analicé con muchísimo detalle en mi tesis doctoral. Hice una versión de la tesis, que es ‘Desobedientes’, que cuenta aquello con mucho detalle...
Un inciso. Willy Veleta quiere saber con quién va a ver el nuevo episodio de Juego de Tronos
Es un secreto que me voy a llevar a la tumba.
¿Con el Rey? ¿Con el Rey emérito?
No lo puedo decir. ¿Te imaginas? Los dos en un sofá tapados con una manta...
¿Usted cree que Jon Snow… sí o no? Sin hacer spoiler...
A mí me encantaría que sí. Leí en la prensa que tenía contrato, así que eso me hace soñar con que se salva, pero no tengo ni idea de lo que pasará.
Bloque 2. ¿CRISIS, QUÉ CRISIS?
"Nadie es imprescindible en Podemos, tampoco sobra nadie"
¿Hace cuánto tiempo que conoce a Íñigo Errejón?
Nos conocimos cuando yo empecé a estudiar la segunda carrera, en Políticas. Nos llevamos cinco años. Yo tendría 23 y él 18.
Él era un benjamín entonces.
En realidad nunca ha dejado de serlo...
Un lector pregunta si son conscientes del tirón social que tiene la dupla Pablo Iglesias-Errejón. Y añade: ¿Qué aporta cada uno a Podemos?
En Podemos todos aportamos y Podemos no se explica por una, dos o cuatro personalidades. Eso es importante. Incluso en una fuerza política como la nuestra en la que el liderazgo fue desde el principio un instrumento político imprescindible. Ahora hay una coralidad y una necesidad de recuperar el protagonismo de la gente que yo creo que nos debería hacer pensar que Podemos no es el resultado de una, de dos, de cuatro personalidades y de cómo se relacionan. En este caso Íñigo y yo hemos trabajado juntos muchísimos años y ha habido una compenetración intelectual enorme. Hemos hecho muchas cosas juntos, probablemente no haya nadie con quien yo haya firmado tantos artículos académicos como con Errejón. Aun así Podemos está por encima de mí, por encima de Íñigo y por encima de cualquier otro compañero.
¿Cómo definiría sus visiones políticas respectivas? Se dice que Errejón es más peronista, amante del populismo latinoamericano, y que usted sería más un comunista. ¿Responde a la realidad o es esquemático?
Son etiquetas que facilitan la literatura, la manera en que se puede construir un relato, las explicaciones de las cosas. En realidad la formación intelectual del primer grupo de personas de Podemos tiene que ver con una práctica colectiva en la que nos pudimos especializar en diferentes cosas y en la que hay una serie de elementos comunes que nos definen como grupo. Por una parte, el interés que todos teníamos en los fenómenos latinoamericanos, por otra parte nuestras experiencias militantes en movimientos sociales, colectivos de la izquierda radical, y a partir del 15M, a través de la discusión que introdujimos en La Tuerka, una reflexión muy coral en la que participamos muchos sobre las posibilidades de intervención política en España. Todo eso, marcado por nuestro trabajo. Asesoramos a IU, yo estuve después en Galicia con Alternativa Galega de Esquerda. Todas esas experiencias, unidas al hecho de que yo había conseguido abrirme un hueco en los medios de comunicación, nos permitieron lanzar una apuesta política, que fue Podemos. Las etiquetas que tratan de identificar ideológicamente a todos y situarnos para ver quién está más a la izquierda, quién es más moderado… Se producen porque facilita la lectura, el relato. Pero son demasiado esquemáticas para entender cómo pensamos. Lo mejor para entendernos es leer lo que producimos y lo que escribimos, los diálogos entre nosotros...
¿Cuántas almas hay en Podemos, cuáles son las corrientes? Comunistas, anticapitalistas, populistas, indignados del 15M, asociados a CEPS, cristianos de base…
Hay una multiplicidad de posiciones y de historias personales y de biografías, pero en Podemos, por suerte, de momento, no diría que hay diferentes corrientes o almas sino diferentes maneras de ver las cosas, en las que basculamos muchas veces nosotros mismos. Cualquiera que viera un debate en el Consejo Ciudadano o en la Ejecutiva vería cómo cualquiera de nosotros basculamos, en función de los temas y de la discusión concreta. Aunque es muy atractivo calificar con etiquetas y las categorías permiten hacer mapas que nos dan la impresión de entender mejor las cosas, sería muy difícil definir Podemos como una suma de familias políticas que se identifiquen con esas etiquetas. Creo que los elementos fundamentales de Podemos los compartimos todos y que luego en las cosas que podemos discrepar, no discrepamos como grupos organizados, sino como individuos; y eso es positivo.
¿Qué ha pasado en estas últimas semanas, qué balance hace de lo que ha ocurrido en el partido?
En política a veces hay que hacer cambios, mejoras. Esos cambios a veces son difíciles y tienen consecuencias difíciles o incluso desagradables. Pero son imprescindibles. A mí como secretario general me corresponde tomar una serie de decisiones. A veces son muy agradables, divertidas de tomar, y otras son difíciles y desagradables pero no menos necesarias para que vayamos haciendo las cosas mejor. En el caso de una política tan nueva, en una fuerza política en la que el cariño y el amor entre nosotros ha sido tan determinante, seguramente cualquier cambio, cualquier decisión difícil se acusa más. Pero eso forma parte de lo que somos y a mí me gusta que seamos así. Que a nosotros se nos note la tristeza cuando tomamos una decisión difícil en lugar de una sonrisa mal dada creo que habla bien de nosotros.
¿Diría que ha sido una crisis, una fractura, una implosión, una pre-refundación? ¿O un golpe de mano de la Secretaría General?
Diría que es un cambio que recoge una tendencia que es necesaria. Se lo decía a los secretarios de organización cuando hablaba con ellos, les decía que el modelo organizativo surgido de Vistalegre fue seguramente imprescindible para esa etapa pero que ahora toca abrir una etapa nueva, una etapa en la que necesitamos más protagonismo de los territorios, de los círculos, una etapa distinta a aquella en la que teníamos que construir un partido a toda velocidad y afrontar una serie interminable de procesos electorales que eran difíciles. Ahora ya somos otra cosa, estamos mucho más consolidados y creo que toca recuperar un tono organizativo distinto que apueste de manera inequívoca por el protagonismo de la gente y de los círculos. Por eso creo que si el Consejo Ciudadano tiene a bien respaldar la candidatura de Pablo Echenique para ser secretario de Organización, creo que él va a encarnar de manera perfecta ese cambio de tono.
Empleó un tono muy duro en el comunicado de la destitución de Sergio Pascual, en el que algunos han visto un tufo al viejo PCE. Quizá sus votantes echan de menos un poco de autocrítica. ¿Qué errores cree haber cometido desde el 20D? ¿Es consciente de haber cometido errores?
Seguramente sí. Cualquier error político que cometa la organización yo lo tengo que asumir como propio. La crítica y la autocrítica son fundamentales. Muchas veces nosotros, y yo en particular, no somos capaces de comunicar con eficacia. Eso implica un manejo de los tonos y de los registros con los que, a veces, acertamos, y con los que, otras, no acertamos. Eso está muy bien verlo, y cuando te das cuenta de que lo podíamos haber hecho mejor, pues tratar de mejorarlo.
Para ser concretos ¿está hablando de la cal viva y del beso a Pedro? Me refiero al tono...
No necesariamente... En los debates parlamentarios los tonos son duros. Hay que recordar las cosas que se nos dijeron a nosotros. Pero es verdad que muchas veces los tonos pausados y calmados son más eficaces que los tonos más duros. Eso es una cosa que también se va aprendiendo con el tiempo. No es menos cierto también que nosotros estamos donde estamos precisamente porque a veces supimos mantener un tono duro. Mientras el cinismo campaba a sus anchas en los discursos políticos, nosotros fuimos capaces de hablar políticamente del dolor. De decir que mientras estamos hablando aquí, hay gente que está sufriendo mucho, gente a la que están echando de sus casas y gente que lo está pasando muy mal. Pero la política también es el arte de la modulación, y la clave es saber encontrar en cada momento el tono que funciona mejor.
Ha dicho antes que tenía mucha complicidad con Errejón. En pasado. ¿Teme que acabe yéndose del partido?
No lo creo. Del mismo modo que nadie es imprescindible en Podemos, tampoco sobra nadie en Podemos. Estoy convencido de que todos, en este proceso y en este camino, seguiremos aportando lo mejor de nosotros mismos.
¿Qué errores ha cometido Errejón?
Yo creo que Íñigo lo ha hecho bastante bien. Es una magnífica cabeza, es un magnífico intelectual que además practica la política, es un intelectual útil, con el que ha habido una gran complicidad. Y estoy convencido de que la colaboración intelectual y política con Íñigo y con todos los demás compañeros, con Carolina Bescansa, Rafa Mayoral, Pablo Bustinduy… con todos los compañeros con los que trabajo va a continuar, porque además es un elemento imprescindible dentro de Podemos. La política también tiene fases, tiene épocas, y todos estamos madurando mucho: estas semanas en las que han ocurrido décadas, estos meses en los que ha pasado tanto tiempo en España, nos han hecho madurar. Lo que estamos viviendo son momentos de maduración que pueden tener sus puntos dolorosos pero creo que nos van a sacar mucho más fuertes y mucho más eficaces. Nosotros, al fin y al cabo, hemos tenido que hacer en dos años lo que otros han podido hacer en diez o en quince. Es lógico que eso implique ciertos momentos traumáticos, es normal.
Emmanuel Rodríguez ha escrito en Diagonal que los dimitidos del Consejo Ciudadano y otros errejonistas llevaban meses negociando con el PSOE y C’s una moción de censura contra el PP en la Comunidad de Madrid. ¿Usted lo supo?
Yo hablé con José Manuel López (líder de Podemos en la Asamblea de Madrid), que me transmitió esa posibilidad, y le dije que era, evidentemente, una posibilidad interesante, que era una cuestión enormemente importante que teníamos que debatir con calma, que de alguna manera revelaba una contradicción de Ciudadanos, que ante la posibilidad de un gobierno distinto en la Comunidad de Madrid daba la impresión de que prefiere al Partido Popular. Es una opción que hay que pensar y efectivamente sí me han transmitido que es algo a lo que estaban dando vueltas...
¿Y eso lo hizo un grupo afín a Errejón sin su conocimiento?
En ningún caso. De hecho, en el Parlamento no se funciona por grupos ni por corrientes. En todos los parlamentos se funciona orgánicamente como grupo parlamentario y evidentemente tienes que informar, y las decisiones las toma el Consejo Ciudadano, como no podría ser de otra manera.
Hablemos de las confluencias. Las relaciones con Galicia, Valencia y Catalunya no parecen demasiado fluidas...
Yo creo que en esos tres lugares el resultado electoral de los encuentros, que en cada sitio han tenido matices diferentes, han sido buenos. La unión de Podemos con otros actores políticos, tanto en Cataluña como en la Comunidad Valenciana como en Galicia ha producido resultados electorales espectaculares. En Cataluña, al igual que en Euskadi, donde íbamos solos, hemos sido la primera fuerza política, y en la Comunidad Valenciana y en Galicia, igual que en Madrid, en Canarias, en Navarra y en Baleares, donde íbamos solos, hemos sido segunda fuerza. Creo que las cosas van bastante bien y hay bastante satisfacción por parte de todos los actores respecto a cómo han funcionado esas confluencias, y estoy convencido de que se repetirán. Hay una relación en algunos casos de verdadera amistad, por ejemplo, con Yolanda Díez en Galicia, es amiga mía desde hace muchos años, políticamente nos entendemos muy bien, con Xosé Manuel Beiras me entiendo muy bien, con Mónica Oltra me entiendo de maravilla, así como con los compañeros catalanes... Creo que las cosas han funcionado muy bien.
Gerardo Tecé, desde Sevilla, le pregunta: Cataluña y Andalucía han sido tradicionalmente las grandes bolsas de votos que han llevado al PSOE al Gobierno estatal. Parece claro que son las mismas bolsas de votos que Podemos necesitaría para no ser acompañante, sino cabeza de cartel. En Cataluña las cosas les van bien, pero en Andalucía, que es el lugar donde el paro y la desigualdad pegan más fuerte, un lugar que teóricamente debiera ser terreno sembrado para Podemos, están muy, muy lejos del PSOE. Les doblaron en voto en las generales. ¿A qué se debe?
A la estructura social de España. Aun así, lo que nosotros hicimos en Andalucía es increíble, en las elecciones de marzo tuvimos más del 14% y en las elecciones generales, en torno al 17%, ¡en Andalucía! Es verdad que nuestro voto se ha concentrado, como históricamente el voto del cambio en España, en las grandes ciudades y las periferias, en zonas más industrializadas. Aun así, el resultado en Andalucía, para lo que es la estructura social de este país y de Andalucía, es impresionante. Es un desafío mejorarlos. Teresa Rodríguez tiene muy claros los pasos que tenemos que dar para seguir avanzando en Andalucía y ganar. El análisis de Gerardo es correcto: para el Partido Socialista fueron fundamentales esos dos bastiones simultáneamente, Zapatero no hubiera ganado sin contar los resultados en Cataluña y en Andalucía. En Cataluña parece que ahora la fuerza hegemónica somos nosotros y en Andalucía va a costar un poco más pero creo que estamos trabajando en la buena dirección.
Está usted entrando en la segunda parte de la entrevista a Pablo Iglesias, secretario general de Podemos.
En estos dos últimos bloques, Iglesias analiza de forma exhaustiva la situación política española y, más brevemente, la europea.
Durante la conversación, Iglesias muestra su cara más profesional, suave y constructiva. Vestido con piel de cordero, usa a menudo el latiguillo “yo creo que” para dar una imagen más dialogante y escapar de las reiteradas acusaciones --incluso internas-- de arrogancia. Afirma que la gran coalición sería un suicidio para el PSOE, y anima a los socialistas a volver a su programa electoral y a abandonar el "pacto de derechas" con Ciudadanos para formar un gobierno con Podemos, IU, Compromís y los votos favorables del PNV, incidiendo en que la abstención de los grupos catalanes, que el PSOE se niega en redondo a negociar, no supondría ningún deshonor o trauma.
Iglesias argumenta que, si el PSOE rectifica tres puntos clave de su acuerdo con C’s (reforma laboral, reforma fiscal, salario mínimo), Podemos no pondrá ningún obstáculo a que Pedro Sánchez sea presidente, y devolviéndole la anáfora de la investidura, añade que, si este quiere, puede haber un Gobierno progresista "la semana que viene”.
Al mismo tiempo, el líder del partido morado subraya que la presión que ha sufrido Sánchez por parte de su partido y de los poderes financieros es "asfixiante", y reitera la idea de que esos poderes no dejarán que el PSOE pacte con Podemos. Pero descarta que su partido se plantee abstenerse in extremis para dejar gobernar en minoría al PSOE con C's: "Cuando una fuerza política con 5,3 millones de votos le dice a otra con 5 millones, en una situación en la que podrían gobernar juntos perfectamente, 'no, usted pase a la oposición, que va a influir mucho…'. Pues lo mismo podríamos decir nosotros: pasen ustedes a la oposición e influyan".
Sobre Europa, cuenta que mantienen contactos con diversas fuerzas de izquierda (Bloco de Esquerda, PS belga, disidentes del PS francés, Mélenchon...) para forjar alianzas capaces de modular la política económica de la UE. Su idea es que "hay que construir un nuevo espacio con los sectores de la socialdemocracia que quieren recuperar los estados del bienestar en Europa".
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